Comentarios de Mercado 12 Octubre 2026

Fecha de publicación: --
Fuente: Lonja de Extremadura Vacuno
Lugar: Comentarios de Mercado
PORCINO La pausa del lechón no cambia el ajuste del cerdo blanco
Mercolleida y Binéfar bajan 2,5 céntimos en cebado y repiten el lechón. La mayor oferta se coloca, pero la carne continúa encontrando dificultades de venta.
El lechón empieza a detener sus recortes en las referencias principales, aunque los compradores todavía no encuentran motivos para aumentar las entradas al cebadero. Esa pausa convive con nuevas bajadas del cerdo terminado: la semana del 5 al 9 de octubre separa dos movimientos que hasta ahora habían avanzado juntos. La carne continúa presionando al cebado, pero la reposición ya no cae en bloque. El cambio está en la extensión de las bajas, no en una recuperación acreditada de la demanda.
Mercolleida sitúa el Cerdo Blanco en 1,270 euros por kilo vivo, tras bajar 2,5 céntimos desde 1,295. Binéfar aplica también un recorte de 2,5 céntimos en selecto, normal y graso. Las bajas de Ebro, Salamanca y Segovia confirman que el ajuste conserva amplitud territorial. No todas las plazas cambian a la misma velocidad: Lleida aumenta ligeramente su recorte respecto a la sesión anterior, mientras Binéfar lo reduce. Por eso, esta semana no demuestra una moderación común del cebado.
El regreso gradual de los pesos hace que la oferta recupere volumen y reste parte de la protección que proporcionó durante el verano. Mercolleida describe ese aumento de kilos, pero también señala que los animales siguen por debajo del peso de un año antes. Binéfar introduce un matiz importante: las disponibilidades algo mayores se están colocando con relativa facilidad. Hay más oferta y salida de animales, sin que eso equivalga todavía a una saturación de las granjas ni a un excedente general comprobado.
La dificultad aparece después del sacrificio. Las ventas de carne avanzan despacio y algunas piezas necesitan nuevas concesiones. Mercolleida relaciona la menor salida exterior europea con una mayor presencia de producto dentro del continente; además, la cautela ante futuras rebajas limita la disposición a congelar o contratar a plazo. Binéfar coincide en la debilidad del consumo. El matadero puede colocar los animales en su programación, pero encuentra más obstáculos para conservar valor cuando vende la carne.
El calendario añade presión a esa organización. El festivo del Pilar reduce los días disponibles y las plantas preparan su actividad para distribuir los gastos fijos. Una matanza sostenida puede responder a esa necesidad sin demostrar más consumo. También importa el contraste europeo: la pausa alemana no equivale a una mejora general de las ventas y Francia vuelve a corregir. Mercolleida advierte que el avance danés tiene un componente empresarial propio, por lo que tampoco acredita una recuperación uniforme del mercado.
En el lechón, la novedad es una repetición extendida entre las principales referencias. Mercolleida mantiene los 26 euros por cabeza para la base Lleida de 20 kilos; Binéfar conserva 44 euros tanto en el nacional de 18 kilos como en el importado de 21 kilos, ambos en destino. Son condiciones comerciales distintas y no un precio único comparable. Ebro y Salamanca todavía bajan. La pausa, por tanto, recorta la amplitud del descenso sin convertirse en una estabilización de todas las plazas.
Esa resistencia nominal no viene acompañada de una compra más decidida. Binéfar explica que las entradas se posponen hasta conocer mejor la evolución del cebado; Mercolleida describe operaciones ligadas a necesidades concretas de espacio o sanidad y un mayor desembolso por el encarecimiento del pienso. La retirada de algunas ofertas especialmente baratas tampoco demuestra que hayan vuelto los compradores. El lechón deja de perder precio en varias referencias, pero conserva una actividad prudente y dependiente del resultado futuro del engorde.
Las cerdas presentan una pausa más amplia, aunque no uniforme. Mercolleida repite en 0,360 euros por kilo vivo y también mantienen sus referencias Segovia, Lerma y Silleda. Ebro y Salamanca vuelven a ceder. El desvieje conserva así un equilibrio frágil: los precios dejan de caer en varias plazas, pero las cesiones que continúan impiden hablar de una recuperación común. Repetir el nivel bajo de Lleida tampoco significa recuperar el terreno perdido durante las sesiones anteriores.
Los tostones tampoco forman un bloque estable. Salamanca baja un euro por cabeza en sus dos bandas y Segovia resta otro euro al cochinillo sin hierro, después del avance de la sesión anterior. Extremadura y Araporc repiten sus referencias activas. Son circuitos y pesos diferentes: las bajas amplían la presión en determinadas plazas, pero no prueban una caída nacional de todos los cochinillos. Esta vez Segovia ya no ofrece el contrapunto alcista que había limitado la lectura de Salamanca.
El ibérico terminado conserva mejor defensa que el blanco. Extremadura suma un avance pequeño en cebo y Salamanca repite; el cebo de campo permanece estable en ambas. La cría mantiene otra dirección, con recortes de lechones ibéricos en Extremadura y Salamanca y un comportamiento dividido en Araporc. El próximo cierre permitirá observar cuánto ganado se coloca tras el festivo, si la carne conserva valor y si la pausa del lechón viene acompañada de más compras, no solo de precios repetidos.
VACUNO La venta de carne gana agilidad y la reposición exige más cautela
La firmeza del terminado en Extremadura convive con recortes frisonos y una recría más difícil de colocar. La mejora comercial todavía no asegura margen
a venta del vacuno terminado encuentra más apoyo que la compra de terneros para volver a llenar el cebadero. Extremadura refuerza sus precios de canal en machos y hembras, mientras conserva la reposición de 200 kilos. Esa combinación mejora la referencia de salida sin abaratar la entrada. La carne gana movimiento en algunos destinos, pero el coste de alimentación y la dificultad para colocar determinados animales mantienen la prudencia compradora. La mejora avanza por circuitos y calidades, con el frisón y la recría física como principales límites.
La señal más firme está en Extremadura: sus cuatro referencias masculinas de canal suben diez céntimos por kilo y las cuatro femeninas, cinco. El avance alcanza a ambos pesos y a las clasificaciones U y R. También mejora el añojo cruzado para abasto vivo, que pasa a 3,60–3,65 euros por kilo. La reposición de primera de 200 kilos permanece en 5,12–5,24 para machos y 4,88–5,00 para hembras, en euros por kilo vivo. El precio de compra sigue siendo una partida que el cebadero debe recuperar al vender.
Binéfar explica parte del mejor movimiento comercial. El inicio de mes y las lluvias favorecen las ventas de delanteros, con más actividad también en lomos y solomillos. Vender con mayor equilibrio las piezas de la canal ayuda a dar salida al ganado. Las operaciones hacia Argelia y Líbano aportan otro respaldo. Sin embargo, la mesa todavía encuentra terneros suficientes y dificultad para trasladar nuevas subidas al comprador. Las ciudades y las zonas turísticas muestran ritmos distintos: una venta más ágil en un destino no define por sí sola la situación de toda la carne.
La selección se aprecia en los precios definitivos de Binéfar correspondientes a la semana 40. Algunas clasificaciones superiores de machos ganan un céntimo, pero O3 masculino baja un céntimo en todos los pesos. En hembras, E3 y U3 repiten y O3 recorta uno o dos céntimos, según el tramo. La orientación de repetición para la semana 41, comunicada en la reunión del 7 de octubre, sigue siendo una indicación para esa semana. La mejor comercialización no elimina las diferencias entre conformaciones ni convierte esa orientación en una cotización definitiva.
El frisón conserva una situación especialmente desigual. Binéfar detiene su recorte anterior en las seis referencias definitivas de canal y Vic repite. Mercolleida, en cambio, baja tres céntimos tanto en el ligero como en sus dos referencias pesadas: quedan en 5,40 euros por kilo canal para el ligero, 5,82 para el pesado R y 5,70 para el pesado O. La abundancia de animales pesados y las cargas que pueden demorarse explican parte de la dificultad comercial. Esa presión todavía impide hablar de una pausa compartida por todas las plazas.
La contratación del macho cruzado gana agilidad con animales todavía suficientes para la industria. Las hembras también requieren separar destinos. Binéfar señala mejor defensa por menor oferta y una demanda más activa. En otros circuitos, la entrada estacional aumenta la disponibilidad y reduce la tensión que había dejado la escasez. Las mejores conformaciones atraen el interés, mientras el ganado menos ajustado a cada pedido encuentra más resistencia. La salida de piezas tampoco mejora al mismo ritmo en todos los mercados. El comprador industrial necesita vender la carne con margen suficiente para sostener lo que paga por el animal; una operación más rápida no garantiza por sí sola esa rentabilidad.
La reposición acusa sus propios obstáculos. Alimentación y energía más caras, menos pastos y una salida frisona todavía lenta reducen el impulso de compra. Cuando cuesta liberar plazas con la venta del lote terminado, se retrasa la renovación del cebadero. Por eso el apoyo exterior a la carne no se traduce automáticamente en más pedidos de terneros de entrada. La vida de Extremadura, los añojos de Ebro y los cruzados de Mercolleida conservan respaldo, pero las decisiones de compra siguen ligadas al coste completo y al destino previsto de cada lote.
Torrelavega muestra lo que ocurre cuando esa compra prudente se encuentra con más oferta. La feria reúne 2.071 animales, frente a 1.378 de la semana anterior: un aumento del 50,3% en la entrada total. La ausencia de varios compradores alarga los tratos y deja recría cruzada de ambos sexos sin vender. Las bandas de machos cruzados de una a tres semanas y tres meses pierden 20 euros por cabeza; las de seis meses, 30. Los frisones de recría encuentran venta completa, pero con más dificultad, y los de tres meses bajan diez euros en todas sus referencias.
El ganado adulto ofrece otra lectura. Las vacas de carne mantienen respaldo en las principales referencias, y el abasto de Torrelavega repite con una oferta muy reducida repartida entre dos compradores. En leche, dos compradores que forman lotes facilitan parte de las ventas, especialmente las vacas de primer parto. Persisten, sin embargo, animales sin colocar y dificultades en las calidades inferiores. Los precios más habituales repiten; los máximos de distintos grupos se mueven en sentidos opuestos. La mejora de rapidez sigue siendo parcial y no acredita una recuperación general del circuito lácteo.
El siguiente paso se medirá en la renovación del cebadero y en la salida del frisón. Si la venta del terminado continúa ganando agilidad, habrá que observar si libera plazas y permite colocar más terneros sin nuevos descuentos. Una feria con entrada comparable y menos sobrantes sería una señal más sólida que vender una oferta reducida. También deberá verse si Mercolleida frena de nuevo sus recortes frisonos mientras Extremadura conserva la firmeza. Hasta entonces, el vacuno combina mejores referencias de venta con una compra de entrada que exige selección y cuentas ajustadas.
OVINO El cordero encara el Pilar con subidas extendidas y ventas desiguales
Segovia se suma al avance de los pesos comerciales, mientras la actividad que Binéfar percibe antes del Pilar convive con presión sobre el margen de la carne.
El Pilar llega con una compra de cordero más cara y con diferencias claras en la capacidad de venderlo. La escasez de animales vuelve a sostener los avances y las lonjas muestran una coordinación mayor: Extremadura eleva su escala activa y Segovia abandona la repetición en recental, pascual y pesado. El contraste está en la comercialización. Binéfar aprecia más agilidad en las ventas, mientras en otros circuitos de carne el encarecimiento todavía resulta difícil de recuperar.
La referencia extremeña da consistencia a la subida del cierre del 9 de octubre. Los mínimos de 15, 19, 23, 25 y 28 kilos avanzan entre 0,18 y 0,22 euros por kilo; el de más de 30 gana unos 0,17. El movimiento alcanza, por tanto, tanto al animal de entrada como al pesado real. La lectura comercial es relevante: comprar ganado cuesta más en toda esa escalera, de modo que la presión sobre la reposición no queda concentrada en un único peso.
Binéfar explica por qué el mercado encuentra fuerza antes de los festivos. La plaza describe muy poca oferta en campo y una mejoría de las ventas nacionales que relaciona con el Pilar. También percibe mayor agilidad hacia Europa y Argelia, con compras europeas estables en su circuito. Esa combinación ayuda a retirar animales y respalda nuevos precios. Desde 19 hasta más de 34 kilos, sus referencias ganan 0,20 euros por kilo vivo, el doble del avance de la sesión anterior.
La facilidad para colocar ganado no se extiende con la misma intensidad a todo el negocio de la carne. Persisten ventas con poca tracción, menor actividad de sacrificio y dificultades para recuperar el coste de comprar corderos. El temor a quedarse sin animales mantiene compras exigentes incluso con margen estrecho. En parte de esos circuitos, el Pilar aporta una expectativa de consumo más que ventas ya acreditadas. La subida puede apoyarse así en la escasez sin una recuperación general de la demanda; la actividad que describe Binéfar conserva su alcance propio.
La exportación también ofrece situaciones distintas. Junto a la agilidad que observa Binéfar, la carne española encuentra alternativas europeas competitivas y otras salidas dependen de operaciones concretas. En esos otros circuitos no constan nuevos barcos específicos de cordero, y parte de las cargas argelinas se vincula a expediciones de vacuno. Estas condiciones limitan la posibilidad de dar por asegurada una retirada continua de animales. Hay apoyos exteriores, pero su efecto sobre la rotación y la rentabilidad depende del destino y de las condiciones de cada venta.
La incorporación de Segovia aporta la novedad más clara entre las pizarras: recental, pascual y corderos grandes hasta 34 kilos suman 0,10 euros por kilo vivo después de repetir. El pesado gana otro apoyo y reduce la distancia de dirección que separaba a esta plaza de las referencias que ya avanzaban. Ebro y Salamanca también elevan sus tramos altos; Mercamurcia mejora sus referencias hasta más de 32 kilos. La coincidencia en el precio es más amplia, aunque cada circuito conserva sus propias condiciones de salida.
Ese respaldo se prolonga en las especialidades, sin borrar sus diferencias. Albacete encarece el cordero general y manchego desde 10,5 hasta 34 kilos; Ciudad Real mejora las líneas manchega y merina, y Bellpuig vuelve a avanzar en sus referencias de granja. La coincidencia refuerza la presión compradora que muestran las lonjas principales. Comparar esas direcciones resulta más útil que enfrentar precios absolutos de animales con distinta raza, peso o base comercial: la mayor coordinación no convierte todos los lotes en un producto equivalente.
El lechal y el lechazo conservan una lectura propia. Segovia mejora 0,15 euros por kilo vivo el lechal de 10–12 kilos, Segolechal y Extra IGP, y añade 0,10 en 12,1–15. Salamanca sigue firme y Ebro eleva el lechal de 11 kilos. Ciudad Real también mejora su lechazo manchego para sacrificio, mientras Albacete mantiene las referencias más pequeñas. Conviven avances y repeticiones en especialidades concretas; el comportamiento del cordero destinado a engorde no basta para explicar este mercado.
Las ovejas presentan estabilidad predominante, con pequeñas mejoras de desvieje en Segovia y de desecho en Extremadura. El cabrito conserva las referencias examinadas en Talavera, Ciudad Real y Los Pedroches, y Mercamurcia mantiene sus últimos niveles. Ambos bloques ponen un límite a cualquier lectura uniforme del conjunto. La tensión de compra y la salida exterior que caracterizan al cordero comercial no se trasladan automáticamente a las ovejas adultas ni al caprino, donde las pizarras muestran movimientos mucho más contenidos.
Después de los festivos, la prueba será cuánto dura la actividad comercial que Binéfar percibe ahora. Su comentario sitúa la llegada de nuevos corderos en noviembre, como una expectativa todavía por confirmar. Antes de que esa oferta aparezca, habrá que observar la reacción del recental y pesado recién incorporados en Segovia y de los animales de 28 y más de 30 kilos en Extremadura. La conservación de esos precios junto a ventas sostenidas reforzaría el avance; una pausa acompañada de dificultades de salida mostraría el límite que la carne impone al coste de reposición.
CARNE DE CAZA
Esta pasada semana arrancaba marcada por el inicio de la temporada cinegética en varias comunidades autónomas, entre las más importantes Castilla La Mancha y Extremadura.
El aumento del número de canales disponibles en las industrias es mucho mayor al que había durante la época de descastes, que han sido pocos y que van en detrimento año a año y la época de berrea, cada vez más corta.
Se espera que Europa arranque con su consumo habitual de carne de caza, superadas las altas temperaturas que actualmente existen. En cuanto a la demanda de carne, se preveé que la oferta sea mayor que la demanda en pocas semanas y el mercado se estabilice o tenga tendencia a la baja.
Los precios del ciervo han tocado techo y el jabalí sigue en la línea del pasado año, precios muy bajos, con el problema de la PPA y la cada vez mayor oferta de canales de jabalí a nivel nacional.
CEREALES Trigo y cebada suben con compras centradas en el corto plazo
La cosecha no abarata todavía el maíz de forma general. Trigo y cebada suben; los forrajes responden a existencias y destinos distintos
Las compras de cereal encuentran esta semana un mercado más firme, aunque la actividad comercial continúa concentrada en cubrir necesidades próximas. El cambio respecto a los últimos recortes del maíz es que estos pierden continuidad en las principales referencias, mientras trigo y cebada ganan apoyo en más lonjas. Esa resistencia del vendedor convive con pocas operaciones a largo plazo y una demanda ajustada; el avance de las cotizaciones todavía no acredita una recuperación general del consumo.
El maíz permite medir ese límite. La referencia de la zona de Lleida repite en 258 euros por tonelada y la de Binéfar en 256, cada una en su propia posición comercial. Barcelona mejora ligeramente el nacional y mantiene la importación, mientras el maíz importado de Mercolleida recoge un avance pequeño. El ajuste se detiene, sin convertirse en una subida coordinada del producto. León incorpora la primera cotización de la nueva campaña con destino a secadero: sirve para situar las nuevas operaciones, pero carece de un precio comparable de la semana anterior y no demuestra una subida semanal.
La cosecha tampoco ofrece una lectura uniforme. Binéfar describe producciones inferiores a las esperadas, con primeras entradas de mejor calidad y algo más de circulación de maíz. En León, los rendimientos cosechados se consideran normales y el grano presenta buena calidad, aunque las lluvias han interrumpido temporalmente las labores. Son situaciones de origen diferentes. El dólar encarece parte del abastecimiento exterior y limita el traslado de las bajadas internacionales al comprador nacional. Las oscilaciones de los futuros y las dificultades de salida del mar Negro añaden incertidumbre, sin demostrar una escasez general de maíz.
La cebada tiene un apoyo más extendido. Binéfar suma 3 euros por tonelada y Mercolleida añade 5; Barcelona y otras referencias interiores también mejoran. Lo relevante es que las compras contenidas no encuentran una oferta dispuesta a salir con facilidad. En Binéfar, la retención crece cuando los precios avanzan, prolongando la dificultad para conseguir partidas. A la vez, el encarecimiento empieza a condicionar su presencia en las fórmulas de pienso.
El trigo gana coordinación, con diferencias entre destinos y calidades. Mercolleida eleva 5 euros por tonelada tanto el forrajero como el panificable; Barcelona añade 7 en sus referencias de pienso y panificable. El pienso también mejora en Binéfar, y Albacete acompaña con un avance menor que alcanza al panificable. Las coberturas próximas y el coste de la importación sostienen la negociación, aunque Binéfar empieza a observar más oferta en lotes grandes. Conviene conservar los matices: algunos blandos del Ebro repiten o retroceden. Una mayor coincidencia de subidas entre lonjas no elimina las diferencias de calidad ni equivale a una recuperación de todas las categorías.
El trigo duro también aporta mejoras, dentro de su mercado específico. Albacete suma 3 euros por tonelada en sus principales categorías y Sevilla incrementa 7 sus referencias actuales. En el Ebro, las calidades superiores avanzan y otras repiten. Esta combinación impide resumir la especialidad como un bloque inmóvil o rezagado, pero tampoco acredita una subida uniforme. Su selección por proteína, peso específico y destino industrial debe mantenerse separada de la evolución del trigo para pienso y del panificable.
En alfalfa, la demanda y las existencias ordenan una semana diferente según formato y plaza. Mercolleida sube 5 euros por tonelada en granulado extra, de primera y de segunda, y también en la bala de segunda; las balas extra y de primera repiten. Las compras europeas y la escasez de las mejores partidas favorecen la colocación de otras calidades, mientras los costes energéticos restan atractivo a fabricar pellet frente a vender bala. Binéfar conserva sus cotizaciones y describe una demanda más tranquila y compradores más selectivos, atentos a las existencias al final de campaña y al precio. La rama mantiene mayor estabilidad. La paja procesada de Lleida también mejora, sin que su movimiento deba trasladarse a la paja ordinaria o a cualquier base de origen.
El coste de formular piensos tampoco ofrece un alivio uniforme. La harina de soja importada suma 17 euros por tonelada en Lleida, mientras los DDGs de maíz importados restan 2. Los salvados se encarecen, pero la colza no puede resumirse como una subida general: su grano baja allí y algunas harinas repiten. La competencia energética por las grasas y la salida exterior de determinadas harinas añaden presión sobre la disponibilidad de ingredientes. Son productos con mercados propios; ayudan a explicar los costes sin convertir todos los componentes de la alimentación animal en una misma tendencia.
La próxima comprobación estará en la oferta que realmente llegue al comprador. Si la cosecha da más fluidez al maíz y el trigo disponible encuentra salida, se verá si las actuales repeticiones y mejoras pueden sostenerse sin nuevas compras de cobertura. La cebada deberá demostrar cuánto resiste cuando circulen más partidas. En alfalfa, habrá que observar si Binéfar incorpora movimientos en sus transformados y si la demanda europea sigue absorbiendo calidades distintas. Esas operaciones permitirán distinguir una firmeza negociada de nuevas subidas con respaldo comercial.
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