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Oleo
Hasta ahora, el número de variedades tradicionales con resistencia demostrada era limitado y, en muchos casos, presentaba carencias agronómicas en parámetros clave para la rentabilidad del cultivo.Ante este escenario, el programa de mejora genética del IFAPA inició hace dos décadas una línea específica orientada a desarrollar nuevas variedades capaces de combinar resistencia a la enfermedad con productividad, vigor, rendimiento graso y elevada calidad del aceite.El procedimiento seguido por los investigadores ha incluido cruzamientos entre parentales resistentes, selección agronómica de plantas y sucesivas evaluaciones de comportamiento frente a la verticilosis en cámaras de cultivo, microparcelas inoculadas artificialmente y ensayos en condiciones naturales de campo.Como resultado del trabajo desarrollado, Urgavona, Castula e Iliturgitana han mostrado niveles elevados y consistentes de resistencia en los distintos ensayos realizados, además de características agronómicas competitivas para su futura implantación comercial.Investigación aplicada y transferencia al sector oleícolaLa jornada técnica celebrada en Mengíbar incluyó varias ponencias centradas en sanidad vegetal, mejora genética y transferencia tecnológica aplicada al olivar.Javier López-Escudero abordó las estrategias de control integrado de la verticilosis, mientras que Raúl de la Rosa analizó los objetivos y metodologías de los programas de mejora genética del olivo.Por su parte, Lorenzo León, co-obtentor de las nuevas variedades junto a Raúl de la Rosa, presentó las principales características agronómicas y productivas de los nuevos materiales vegetales.La sesión también incluyó una intervención de Francisco José Rabasco sobre el modelo de licencias de multiplicación y explotación que regulará la comercialización de las variedades.La caracterización y cata de los aceites obtenidos a partir de las nuevas variedades fue dirigida por las investigadoras Araceli Sánchez, Mari Paz Aguilera y Brígida Jiménez.El desarrollo de esta línea de investigación ha sido posible gracias a distintos proyectos nacionales y regionales, así como a la colaboración de profesionales del IFAPA, centros de investigación, agricultores y empresas del sector implicados en los ensayos de campo.