Nuevas evidencias sobre el papel de la dieta mediterránea en el metabolismo y la salud cognitiva

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Fuente: Oleo
Este patrón metabólico apunta a una mayor capacidad del organismo para adaptar el uso de diferentes fuentes energéticas.Cambios metabólicos vinculados a la función cognitivaEl estudio también identificó asociaciones entre determinados metabolitos y mejoras en diferentes dominios cognitivos.El incremento de cetoácidos relacionados con el metabolismo de los BCAA, entre ellos el alfa-cetoisovalerato, el alfa-cetoglutarato y el 2-oxoisocaproato, se relacionó positivamente con mejoras en memoria general, inhibición y razonamiento visoespacial.Por otra parte, la reducción de isoleucina, L-carnitina, beta-alanina y glutamato se asoció con mejoras en determinados aspectos del lenguaje y la memoria.Estos resultados apuntan a una posible relación entre la flexibilidad metabólica y la función cognitiva, aunque los investigadores subrayan que son necesarias nuevas investigaciones para determinar el alcance de esta relación.El papel de los probióticos y la microbiota intestinalLa incorporación de probióticos a la dieta mediterránea produjo un patrón metabólico adicional, caracterizado por un incremento significativo de metabolitos del triptófano derivados de la microbiota intestinal.Estos compuestos están relacionados con mecanismos vinculados a la integridad de la barrera intestinal y con diferentes vías antiinflamatorias, lo que aporta información adicional sobre la interacción entre alimentación, microbiota y metabolismo.Los metabolitos como indicadores de adherencia a la dietaEl análisis metabolómico permitió asimismo identificar marcadores asociados con la adherencia a la dieta mediterránea.Entre ellos, el aumento del ácido 3-carboxi-4-metil-5-propil-2-furanpropanoico (CMPF) se relacionó con el consumo de pescado, mientras que el incremento de N2-acetilornitina se asoció con la ingesta de proteínas vegetales procedentes de alimentos como frutos secos y legumbres.Por el contrario, la reducción de 3-metilhistidina se vinculó con un menor consumo de aves y carne roja, mientras que los niveles más bajos de trans-4-hidroxiprolina actuaron como marcador de una menor ingesta de carne procesada.Flexibilidad metabólica y resiliencia cognitivaSegún Cristina Andrés-Lacueva y Pablo Pérez-Martínez, la dieta mediterránea favorece la producción de cuerpos cetónicos, incrementa los intermediarios del ciclo del TCA y modula el metabolismo de los BCAA. Estas adaptaciones sugieren un aumento de la flexibilidad metabólica que podría tener implicaciones en el metabolismo energético cerebral y en la resiliencia cognitiva de las personas mayores con DCL.No obstante, el equipo investigador señala que todavía es necesario profundizar en estos mecanismos y determinar si las intervenciones dietéticas o farmacológicas dirigidas específicamente a mejorar la flexibilidad metabólica pueden contribuir en el futuro a desarrollar nuevas estrategias frente a la progresión del deterioro cognitivo leve.