Fecha de publicación:
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Fuente:
Agenda Phytoma
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Noticias
Enrique Quesada-Moraga, catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Córdoba, impartirá la ponencia inaugural de Phytolivo, que se celebra el 4 y 5 de noviembre en el Auditorio de Dcoop en Antequera (Málaga). En ella, explicará los seis ejes de cambio que, a su juicio, dibujan una transición hacia una sanidad del olivar más coordinada, preventiva, precisa y sostenible.
La protección del cultivo se encuentra bajo una tensión creciente debido a la paulatina retirada de materias activas sintéticas por restricciones regulatorias y a la persistencia de amenazas fitosanitarias de primer orden. Ante esta encrucijada, “el sector no puede limitarse a sustituir unas herramientas químicas por otras, sino que resulta necesario repensar el propio marco conceptual que sustenta la toma de decisiones en el control integrado de plagas y enfermedades del olivo”, subraya Quesada-Moraga, que plantea seis ejes de cambio, complementarios entre sí.
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Una buena agronomía del olivar, la mejor prevención
El primer pilar establece que la salud de la planta depende de la gestión global del agroecosistema. “La incidencia de las enfermedades y plagas del olivo no está determinada exclusivamente por el patógeno o el fitófago, sino por la interacción entre estos, la planta y el agroecosistema”, destaca el catedrático. De este modo, factores agronómicos como la nutrición, el riego, la poda y la cubierta vegetal condicionan el microclima e influyen en la epidemiología.
De la parcela individual al paisaje: gestión coordinada a escala de área amplia
El segundo eje exige superar las intervenciones aisladas finca por finca. “La mayoría de las plagas y enfermedades del olivar no reconocen los límites de la propiedad: se desplazan, dispersan inóculo o reinfestan a través de un paisaje agrícola interconectado”. Bajo esta premisa, el catedrático aboga por el manejo integrado a escala territorial para evitar que actuaciones fragmentadas arruinen la eficacia del control colectivo.
Del tratamiento curativo al manejo preventivo y epidemiológico
Frente a los tratamientos de choque tradicionales, Quesada-Moraga recalca la importancia de la anticipación: “El futuro del control de plagas y enfermedades pasa cada vez más por aplicar modelos epidemiológicos y poblacionales para conocer su riesgo de incidencia, y, por tanto, anticipar las estrategias de manejo que lo minimicen”.
Del conocimiento biológico a la innovación en el control de plagas
Tomando como caso de estudio la mosca del olivo (Bactrocera oleae), el entomólogo advierte sobre los riesgos de las intervenciones tardías: “Cuando una población de insectos alcanza niveles que ya generan daño visible en el cultivo, el control llega, en realidad, demasiado tarde: esa generación numerosa no es el origen del problema, sino su consecuencia”. Por ello, propone concentrar los esfuerzos en las fases previas o “momentos silenciosos”, como el control de la población fundadora en primavera o la aplicación al suelo de hongos entomopatógenos antes de la maduración del fruto.
Digitalización e inteligencia artificial: hacia una producción predictiva y de precisión
“La digitalización y la inteligencia artificial están llamadas a desempeñar un papel transformador, al proporcionar nuevas capacidades para el seguimiento continuo, objetivo y espacialmente explícito del estado sanitario del cultivo, así como del potencial de inóculo de microorganismos fitopatógenos y de la dinámica de las poblaciones de insectos fitófagos”, asegura el ponente de Phytolivo.
Este cambio puede traducirse no solo en una reducción de los costes de producción y una mejora de la eficiencia económica de las explotaciones, sino en una reducción sustancial de la carga ambiental asociada al uso de productos fitosanitarios, al minimizar aplicaciones innecesarias y optimizar dosis y momentos de intervención.
Control biológico y bioestimulación: componentes de una agricultura resiliente
El sexto y último eje sitúa al control biológico, con aspectos como la prospección de enemigos naturales y su empleo eficaz en condiciones de campo, y la bioestimulación, que favorece una respuesta más eficiente y resiliente frente a los distintos tipos de estrés biótico, como componentes necesarios para la sanidad del olivar. “La combinación de una planta fisiológicamente equilibrada, buenas prácticas agronómicas y una bioestimulación basada en evidencia emerge como un componente clave de una agricultura más resiliente ante la progresiva reducción del arsenal fitosanitario disponible”.
La ponencia inaugural constituirá la apertura científica del programa de Phytolivo, que reunirá a más de cuarenta investigadores, asesores y empresas del sector para dar respuesta a la profunda transformación que atraviesa el olivar.