Fuente:
El Correo del Vino
Lugar:
Comentario de la semana
Me dirán ustedes, y con razón, que todos sabemos, ya desde hace tiempo, que estamos sumidos en una grave crisis, no solo porque semana tras semana lo comentemos desde El Correo del Vino, sino porque es voz populi y a diario está saliendo en todos los medios de comunicación, quizá demasiado, ya que, este es tema a tratar, tanto decir que no se bebe vino, que se abandona las bebidas alcohólicas, en radio, prensa y televisión, que yo creo que anima, aún más, a la gente a dejar de consumir vino, entre otras bebidas, pero el vino es lo que nos interesa a nosotros.
Y si, si nos damos cuenta de lo que está pasando, pero muchas veces sucede que tanto hablar, de tanto saber, de tanto quejarnos, este nuestro dolor se nos hace tan diario que se nos enquista y ya no le hacemos el debido caso, lo tenemos como algo normal e intrínseco en nuestras vidas, en nuestro comercio.
Miren, en poco más de dos meses estamos cortando uvas. No sé como o de cuanto será la cosecha, todos esperamos que, tras un invierno lluvioso y una climatología, hasta ahora, favorable, debemos de tener una cosecha mayor a la que tenemos ahora mismo, en mayor o menos cantidad, pero superior a la actual, y el problema será más y más agravado cuanto mayor sea la cosecha, esto es indudable.
Adelantémonos al tiempo, y no es hacer futuribles imposibles. Comienza la vendimia y nos enfrentamos al primer problema, el precio de la uvas, o mucho me equivoco o va a haber grandes protestas por parte del agricultor y situaciones inmovilistas por parte de compradores, viendo la marcha del comercio. Incluso, ya lo hemos vivido y creo que se acreciente, bodegas que se nieguen a tomar uvas, que no sea cuestión de precio, sencillamente que no se admitan. Lo hemos vivido en zonas de Galicia y Rioja, sobre todo, pero también en levante y más.
¿No nos damos cuenta de que puede pasar? Si, pero quizá haya quien lo vea todavía a largo plazo, luego, es normal, cuando el tiempo se echa encima ya es tarde para muchos. Este va a ser un problemón de los grandes. Y les digo una cosa, y es que las dos partes tendrán razón. Entonces ¿Quién será el culpable? Que el agricultor se queje si baja el precio de la uva (Que creo que bajará bastante), es lógico y normal, defiende su producto y su trabajo y es indudable que merece un precio digno por su cosecha. Nadie lo duda y todos los apoyamos. Pero ahora vayamos al elaborador, al que tiene que comprar la uva, pagarla en 30 días y esperar a ver si vende el vino y si lo vende a precio que también sea digno para quien lo elabora, difícil lo veo por ambas partes, el problema se duplica y con razón para todas las partes.
Y no se me ha olvidado la tercera parte, la he dejado a propósito para el final, ya que, aunque parezca que no, creo que aquí está uno de los mayores problemas, sin desmerecer a los anteriores. El industrial, el embotellador, el que, tras comprar el vino a granel, lo embotella y tiene que salir al mercado a venderlo, y, simplemente no tiene donde venderlo, no hay quien se lo compre. Le aprietan en precio, pero ese no es l problema, es que donde antes le compraban 10 ahora le compran, si acaso un par.
Y pongo aquí, en esto último la llamada mayor de atención, ya que es aquí donde la crisis golpea con fuerza, baja el consumo, no se bebe vino ni en casa, ni en Horeca, ni en restaurantes, y al bajar este consumo bajan las ventas. Y podemos hacer este camino que hemos hecho hacia arriba, hacia abajo, igualmente, el industrial no compra, el elaborador, por tanto, no vende y este no compra uvas o lo hace a precios bajos, ridículos porque no puede hacer otra cosa y el agricultor recibe una cantidad ridícula por su cosecha. Y así, arriba y abajo, pasan los días, lo hablamos, pero soluciones no se toman. No se toman y se tendrán que tomar, tarde, seguramente muy tarde, pero esta crisis deberá tener unas medidas o un apoyo.
Yo sigo poniendo las mismas, no veo otras, además de potenciar el consumo de la manera que sea, además, como ya les he comentado también, de inventar o sacarse otros productos derivados del vino que sean aceptado por los consumidores, además de todo esto yo solo veo dos soluciones, limitar producciones y, sobre todo, un arranque masivo de viñedos. Esto cuesta muchos millones de euros, si son primados, creo que aún sin primar la gente se hartará y cambiara el cultivo de la viña por otros que ya se están dando, olivo intensivo en espaldera, almendros o pistachos, entre otros.
Y si, lo tendremos que hacer, pero quizá, como casi siempre tarde. Aquí queda escrito, y, ya verán, llegaremos a vendimia, creo que se cumplirá lo que les he comentado y entonces nos quejaremos. Y mientras tanto, dejamos pasar los días, las semanas y los meses, eso sí, quejándonos, pero sin tomar medidas efectivas.
Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.
Javier Sánchez-Migallón Royo
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