Seguir la Dieta Mediterránea reduce la fragilidad en adultos mayores

Fuente: Oleo
Con el envejecimiento demográfico y la presencia creciente de obesidad y síndrome metabólico, identificar estrategias preventivas se considera una prioridad de salud pública.En este contexto, la Dieta Mediterránea aparece como una herramienta eficaz para prevenir la pérdida de funcionalidad y preservar la autonomía de los adultos mayores.Metodología y cohorte PREDIMED-PlusEl estudio, de carácter transversal, incluyó 6.874 participantes con sobrepeso u obesidad y al menos tres criterios de síndrome metabólico, reclutados entre 2013 y 2016 en el marco del proyecto PREDIMED-Plus, un estudio multicéntrico español de 23 centros referente en nutrición y salud.La adhesión a la Dieta Mediterránea se midió mediante un índice de 17 ítems, mientras que la fragilidad y prefragilidad se evaluaron con una versión modificada del índice de Fried, que considera agotamiento, actividad física y capacidad funcional.Adhesión mediterránea y menor riesgo de fragilidadLos hallazgos más relevantes incluyen:La prevalencia combinada de prefragilidad y fragilidad fue elevada: 49,7 % prefragilidad y 2,9 % fragilidad.Los participantes con mayor adherencia a la Dieta Mediterránea (puntuación 11-17) mostraron menor probabilidad de cumplir criterios de fragilidad o prefragilidad frente a quienes puntuaban menos (0-6).Cada incremento de un punto en el índice de adhesión se asoció con reducción significativa del riesgo, incluso tras ajustar por edad, sexo y otros factores metabólicos.Los modelos ajustados mostraron odds ratios (OR) menores de 1, confirmando el papel protector de este patrón alimentario tradicional. Estos resultados refuerzan la evidencia de que una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva constituye un recurso efectivo para preservar la salud funcional y prevenir el deterioro asociado a la edad y al síndrome metabólico.Implicaciones para políticas de salud y envejecimiento activoEl estudio tiene importantes implicaciones para la salud pública, sugiriendo que promover la adherencia a la Dieta Mediterránea puede:Reducir la prevalencia de fragilidad y prefragilidad en personas mayores con factores de riesgo metabólico.Disminuir la carga sobre los servicios sanitarios y mejorar la calidad de vida en la ancianidad.Complementar intervenciones preventivas frente a enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras patologías asociadas al envejecimiento. Según los autores, incorporar hábitos mediterráneos es una estrategia sencilla y efectiva que no requiere intervenciones drásticas ni costosas, y puede convertirse en un pilar central para fomentar un envejecimiento saludable en la población española y europea.