Fuente:
Oleo
Además, el proyecto contempla el aprovechamiento de coproductos como el agua regenerada, las cenizas y el hueso de aceituna.Estas conclusiones refuerzan el potencial del orujo de oliva como materia prima para la bioeconomía circular y ponen de manifiesto la necesidad de disponer de una infraestructura que facilite la validación de tecnologías, el desarrollo de nuevas aplicaciones y la transferencia de conocimiento hacia el tejido cooperativo.Indusanva apuesta por una planta cooperativa de secadoPor su parte, el proyecto Indusanva ha evaluado trece alternativas de valorización de este producto oleícola desde una perspectiva industrial y concluye que la opción más viable pasa por construir una planta cooperativa capaz de gestionar un volumen potencial de 46.000 toneladas anuales, correspondiente a la producción media de las cooperativas participantes.Como primera fase del proyecto, el estudio plantea una planta de secado con capacidad para procesar 10.000 toneladas anuales, cuya ubicación preferente se situaría en las comarcas de Les Garrigues, el Segrià o la Ribera d'Ebre.Este modelo permitiría iniciar la actividad con una inversión asumible, establecer una base industrial para futuras ampliaciones hacia procesos de mayor valor añadido y mejorar la gestión conjunta de la sansa generada por las cooperativas oleícolas catalanas.Además del impacto industrial, el proyecto prevé generar actividad económica, empleo y retorno territorial, al tiempo que contribuirá a reforzar la sostenibilidad, la competitividad y la resiliencia del sector oleícola.Cooperación para impulsar la bioeconomía del sector oleícolaLas conclusiones de ambos proyectos se han presentado durante la jornada técnica "Proyectos de gestión y valorización de la sansa en las cooperativas", celebrada en La Granadella.Innosansa e Indusanva están coordinados por la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña y el Clúster de la Bioenergía de Cataluña, con la participación de cooperativas, empresas especializadas y centros tecnológicos.