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Revista Mercados
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En este sentido, Manuel Hernández, responsable de tomate en Rijk Zwaan, subraya que el gran cambio de los últimos años ha sido la consolidación de la resistencia en campo: “Lo importante es que la alta resistencia de Rijk Zwaan ya está contrastada en la práctica. Se ha comportado muy bien en todos los ambientes, incluso con mucha presión y en condiciones de estrés”.
La compañía ha apostado de forma decidida por la alta resistencia (HR), incorporándola prácticamente en todo su catálogo. Este avance ha permitido modificar la dinámica del virus: su expansión, muy rápida en los primeros años, se ha ralentizado gracias a la introducción de materiales resistentes. Sin embargo, el problema sigue presente. “La velocidad de expansión es más lenta, pero de una campaña a otra sigue habiendo más superficie afectada”, explica.
El sector ha entrado así en una fase de convivencia. “Se convive con el virus, quizás de forma más relajada, pero el problema no está solucionado”, señala, apuntando a una realidad en la que todavía existen explotaciones con síntomas severos y pérdidas significativas.
Dentro de esta estrategia de gestión, los portainjertos resistentes juegan un papel complementario. El planteamiento técnico es claro, la resistencia debe estar en la variedad, ya que es en la parte aérea donde se produce la infección. No obstante, en entornos de alta presión, pueden aportar una protección adicional. “En situaciones muy complicadas, el portainjerto evita que el virus entre por la raíz y te da una protección más global”, explica Hernández.
La gama de portainjertos RZ, Callum, Brantley y Tirian, combina alta resistencia al virus con distintos niveles de vigor, ofreciendo soluciones adaptadas a escenarios de alta presión y diferentes sistemas de cultivo.
Su uso, sin embargo, no es generalizado, “está pensado para escenarios concretos o para quien quiere cubrirse más”, añade, reflejando una tendencia hacia estrategias más flexibles y adaptadas al nivel de riesgo.
A nivel territorial, las diferencias siguen siendo marcadas. Murcia continúa siendo la zona más compleja, con mayor presión de virus y presencia de infecciones, mientras que en Almería la situación es más estable, aunque con una tendencia creciente.
En paralelo, la mejora genética sigue avanzando con un enfoque integral. Entre las novedades destacan materiales en distintos segmentos, beef de gran calibre (GG); intermedio suelto larga vida, tipo Rychka, con alta resistencia; pera de exportación, Bravet; cherry rama rojo, o tomate rama de mayor calibre que Ricosol, diseñados para responder a demandas específicas del mercado. “No se trata solo de introducir resistencia, sino de mantener productividad, calidad, sabor y vida comercial al mismo nivel o incluso mejorarlos”, destaca Hernández.
El impacto del virus y de las condiciones climáticas también se ha trasladado al mercado. La menor disponibilidad de producto ha generado tensiones en el abastecimiento y una subida de precios. “Ha habido momentos en los que faltaba producto en los lineales. Eso no es habitual en tomate”, apunta.
Pese a ello, el cultivo mantiene su viabilidad económica. “No creo que los agricultores vayan a abandonar el tomate. Con materiales resistentes y buenos precios, la campaña ha sido rentable”, concluye. En este contexto, el sector se dirige hacia un modelo más técnico y adaptativo, donde la combinación de genética, manejo agronómico y estrategia productiva permite sostener el cultivo en un entorno cada vez más exigente.
Bravet
Tomate pera de exportación con alta resistencia al rugoso
Destaca por su buen comportamiento en invierno
Planta fuerte que mantiene calidad y calibre en condiciones adversas
La entrada El tomate aprende a convivir con el virus rugoso se publicó primero en Revista Mercados.