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Revista Mercados
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Nueva campaña
Tras un año complicado por fenómenos meteorológicos como la DANA y tormentas puntuales, la producción de kaki en España se muestra estable para esta campaña. Pascual Prats, presidente de la Asociación Española del Kaki, asegura que “el año pasado hubo daños directos, con frutas estropeadas por agua, viento y granizo, pero para este año no se prevé ninguna influencia negativa significativa sobre el árbol”. La DANA provocó muchísima merma, rompiendo los esquemas de cada empresa productora de kaki; sin embargo, se pudo salir adelante gracias a que el precio fue muy elevado y el seguro compensó los daños.
Tras dos e incluso tres años de bajas cosechas, la de este año se estima en torno a 340 millones de kilos, una cifra que Prats califica como “equilibrada con la demanda”. Explica que la reducción de la superficie cultivada en los últimos años ha ayudado a regular el mercado: “Se han arrancado un 30% de plantaciones, y muchas parcelas antiguas se han abandonado por edad de los agricultores o dificultades para manejar plagas por su requerimiento técnico especializado. Esto hace que el mercado esté bastante regulado”, explica. De hecho, en España la superficie cultivada ha pasado de 18.500 a 14.000 hectáreas.
El presidente subraya que el kaki se ha convertido en un cultivo más profesional, donde la lucha contra plagas requiere atención constante y asistencia técnica. La adopción de métodos de control químico y biológico está en marcha, aunque con resultados que necesitan tiempo para consolidarse. Esta profesionalización también limita la entrada de nuevos agricultores, garantizando calidad y control sobre la producción.
Retos y promoción
En cuanto a variedades, el kaki español se centra en Rojo Brillante, con una campaña que se extiende desde finales de septiembre hasta principios de febrero. Prats señala que “alargar la campaña es complicado, y el objetivo es aplicar tratamientos postcosecha para poder tener fruta durante más tiempo en el mercado”.
Además, la Asociación Española del Kaki está desarrollando proyectos de valorización de la fruta que no cumple los estándares de mercado, colaborando con universidades y promoviendo estudios técnicos sobre plagas y manejo del cultivo. “Estamos haciendo jornadas técnicas, estudios sobre destríos y trabajando en innovación para que la fruta tenga más valor añadido”, concluye Prats. En esta línea, celebra dos jornadas técnicas al año, una asamblea general y otras reuniones con sus asociados para continuar potenciando el sector.
En cuanto a promoción, la Asociación Española del kaki, con su campaña “Se llama Kaki” por segundo año consecutivo, busca destacar que, independientemente de si se consume duro o blando, “todo es kaki”. De esta forma, pretende unificar la comunicación hacia el consumidor, evitando confusiones con marcas o nombres alternativos, y reforzando la percepción de calidad y versatilidad del fruto.
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