Fuente:
Energías Renovables
El centro de análisis de políticas energéticas, Regulatory Assistance Project (RAP), defiende en su último informe una planificación del biometano que priorice las actividades industriales difíciles de electrificar y que proteja a los consumidores frente a inversiones innecesarias en las redes gasistas. Así se desprende de un estudio que reconoce el papel de este combustible en la descarbonización, pero cuestiona su utilización como sustituto generalizado del gas fósil.