Fuente:
Agronews Castilla y León
Lugar:
Zapatero
El no deseado protagonismo cobrado estas semanas por Rodríguez Zapatero es una ocasión (de oro) para recordar que, con él en la Presidencia, comenzaron muchos de los males que hoy aquejan a la sociedad española aunque, por otra parte, no son exclusivos de nuestra nación.
Estos días, sus compañeros de partido y buena parte de la pijoprogresía nos intentan convencer de lo bueno que es este señor y de los avances, supuestamente sociales y empalagosamente modernos, que se lograron con su Gobierno. Pues bien, pongámonos a ello por mucho que uno no sepa por dónde empezar, tantos fueron los frentes abiertos por el supuestamente cándido presidente, heridas aún no cerradas en 2026.
Si nos ceñimos a eso que parece lo importante, a saber, la economía, Rodríguez Zapatero posee el dudoso honor de haber articulado los mayores recortes sociales de la historia reciente de España, pensiones incluidas, bien es verdad que impelido por Obama y por la siempre interventora Unión Europea, circunstancias que no mitigan la culpa del socialista, antes bien, lo cubren con sendas capas de liberalismo y yankeesmo de las que la izquierda tanto asegura distanciarse. Vale, al menos, fueron órdenes de Obama, no de Reagan, de Bush o, no digamos, de Trump.
No olvidemos que, en la etapa del presidente de los dos abuelos, el franquista y el republicano, se gestó el 15_M, el de las tiendas de campaña en las aceras de las grandes ciudades, así, sin duchas, ni urinarios, ni nada parecido. Y, con el 15-M, llegaron las nuevas y extremas izquierdas, que sustituyeron a la por aquel entonces dócil izquierda Unida.
Pero, hay más, y dejo lo mejor para el final. Con él llegó el escándalo, la ruptura de eso que los bienpensantes llaman los consensos. Que no es que a mí me importe, que los consensos son más propios de las dictaduras que de las democracias, pero bueno será recordar que fue el, y sólo él, el que resucitó fantasmas, sean éstos Guerra Civil, dictadura, Valle de los Caídos… Y de aquellos polvos vienen estos lodos.
Voy llegando a lo mejor. El presidente Zapatero, como el protocolo francés dicta llamarlo, es el autor de aquella frase: “Cataluña será lo que quiera ser”. Y, antes de la financiación singular, un equipo, olvidado, caído en el ostracismo desde hacía casi décadas, empezó a ganar todo lo que se podía ganar. Así, de repente. Extraño, ¿no? Bueno, por algo es más que un club.
Sin embargo, todo esto se le puede perdonar: los recortes, congelar las pensiones, provocar el 15-M y la extrema izquierda, resucitar a Franco, las victorias del FC Barcelona, la catarsis de la sociedad española, siempre tan débil, tan tambaleante, tan dada a dejarse llevar. Lo que no le podremos perdonar nunca es el banqueo de la ETA.
Sí, sí, esa banda terrorista que dice que deja de matar en 2011 para facilitar la victoria del PSOE en un inminente proceso electoral y que, con Rodríguez Zapatero en la Presidencia del Gobierno, logra el blanqueamiento de sus marcas negras y consolida hasta la extenuación su presencia en las instituciones.
Hoy, también de ellas, de esas marcas, depende el éxito o el fracaso de una moción de censura que no se va a presentar.