Fuente:
El Periódico de la Energía
Lugar:
Movilidad
CATL ha iniciado 2026 marcando un hito simbólico y estratégico en el negocio de las baterías: además de los paquetes de celdas de sodio que pretende democratizar, la firma china acaba de cerrar el año con todo un hito, superar las 1.000 estaciones de intercambio de baterías operativas para turismos, a lo que ha sumado además una red específica para camiones pesados que ya empieza a cubrir los grandes corredores logísticos de China. De esta forma, el mayor fabricante mundial de baterías para vehículos eléctricos deja claro que su apuesta por el “battery as a service” no es un experimento, sino un pilar de su expansión futura, también con la vista puesta en Europa.
Más de 1.300 estaciones y una hoja de ruta agresiva
Choco‑SEB (Swapping Electric Block), unos bloques de batería estandarizados que recuerdan visualmente a una tableta de chocolate por su diseño modular. En diciembre de 2024 CATL presentó dos tamaños básicos para turismos, identificados como #20 y #25, compatibles con vehículos de diferentes segmentos y disponibles tanto con química LFP como NMC.
El pack #20 está pensado para modelos compactos con una batalla en torno a 2,2‑2,3 metros, mientras que el #25 se orienta a vehículos de hasta unos 2,9 metros de distancia entre ejes. La idea de fondo es sencilla pero muy potente: que distintos fabricantes puedan diseñar coches alrededor de una “zapata” común de batería, de modo que una misma estación de intercambio sirva a múltiples marcas y modelos.
Relacionado:China impondrá nuevas reglas para la exportación de coches eléctricos: ¿Qué supone para el mercado?Las propias estaciones Choco‑SEB para turismos manejan entre 14 y 30 baterías, lo que permite absorber buena parte de la demanda diaria en zonas urbanas de alta densidad. El proceso de sustitución se ha afinado hasta el punto de que CATL habla de operaciones de poco más de 100 segundos y una capacidad de hasta 822 intercambios al día en sus diseños más avanzados.
Qiji Energy y la revolución silenciosa del camión eléctrico
Los transportistas advierten del impacto económico que tendría la subida del diéselQiji Energy no se limita a puntos aislados: ya ha puesto en marcha un corredor de intercambio de unos 1.250 kilómetros entre Shanghái y Chengdu, cubriendo los tramos Sichuan‑Chongqing‑Hubei de la autopista que conecta ambas metrópolis. De cara a 2030, la meta es construir una red nacional de 180.000 kilómetros de “green‑swap” que cubra alrededor del 80% de las rutas de transporte de camiones del país y 16 grandes clústeres urbanos.
Del kilómetro recorrido al kilovatio hora conectado
Más allá de la infraestructura física, el intercambio de baterías introduce un cambio en el modelo de negocio de la electromovilidad. CATL plantea un esquema de suscripción en el que el usuario paga por kilómetro recorrido, desligando la propiedad de la batería del vehículo y reduciendo el coste inicial del coche eléctrico. En el caso de empresas de transporte, esto se traduce en transformar una gran inversión inicial en una cuota operativa más predecible, algo muy valorado en un sector con márgenes ajustados.
La otra pata es energética: las estaciones funcionan en la práctica como grandes almacenes distribuidos de energía, donde las baterías se cargan de forma inteligente aprovechando valles de demanda y, en el futuro, podrían actuar como activos de regulación de la red. CATL habla ya de desplegar decenas de millones de kWh de capacidad combinada entre las baterías “durmiendo” en los intercambiadores y las que circulan en los vehículos, con potencial para servicios V2G y diversos modelos de flexibilidad.