Fecha de publicación:
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Fuente:
El Periódico de la Energía
Lugar:
Eléctricas
Varios países del G7 han anunciado su intención de contribuir con 260 millones de euros a la reconstrucción del sarcófago de la central nuclear de Chernóbil en Ucrania, que resultó seriamente dañado por un dron ruso en 2025, y para el que se necesitan al menos 500 millones.
La presidencia francesa del G7 hizo ese anuncio en un comunicado en el que explicó que esta cuestión fue abordada en una reunión de los ministros de Economía del grupo de los siete países más ricos que se celebró en paralelo a las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) en Bangkok.
El departamento francés de Economía, que precisó que en la reunión, en la que participaron igualmente los gobernadores de los bancos centrales de esos siete socios, estuvo el ministro ucraniano de Finanzas, Sergii Marchenko.
Los participantes, según la presidencia francesa, reafirmaron "su apoyo a Ucrania, frente a la brutal guerra que continúa Rusia" y su "gran preocupación" por los riesgos de seguridad nuclear tras el ataque del dron ruso.
El sarcófago de Chernóbil
Además, pidieron a otros socios internacionales que se sumen a los esfuerzos que permitan cubrir el presupuesto necesario para la reconstrucción del sarcófago en la conferencia que se organizará en París el próximo 9 de noviembre, copresidida por Francia, Ucrania y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.
El redactor recomienda: Meloni anuncia una ley antes de verano para recuperar la energía nuclear en ItaliaLos búlgaros recuerdan el silencio del régimen que los expuso a la radiactividadUna mayoría de rusos descarta una repetición de la catástrofe nuclear de ChernóbilEn el encuentro de Bangkok, en el que estuvieron entre otros la directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva, el presidente del BM, Ajay Banga, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Mathias Cormann, y el presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), Andrew Bailey, se habló también de la crisis energética.
Los ministros intercambiaron sus puntos de vista sobre una situación económica global que, según la presidencia francesa del G7, ha mostrado resiliencia, pero también afronta riesgos y choques que pesan sobre las perspectivas, en particular en los países más pobres.
El departamento francés de Economía recordó que el G7 adoptó en junio un plan de acción para los fertilizantes ante el impacto que la subida de su precio estaba teniendo sobre los alimentos e hizo hincapié en que en la implementación de ese plan se han movilizado 2.500 millones de dólares.
La mayor parte de ese dinero se ha concretado en forma de préstamos casi por entero, centrados en la resistencia y en la prevención de futuras crisis, particularmente en África.