Europa aprueba Mercosur, ¿cómo afecta a España?

Fuente: Revista Mercados
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El acuerdo, respaldado por mayoría cualificada pese a la oposición de varios Estados miembros, supone uno de los movimientos comerciales más relevantes de la UE en los últimos años y tendrá efectos estructurales a medio y largo plazo sobre el tejido productivo español.
Un acuerdo con implicaciones directas para el sector agroalimentario
España es uno de los países europeos más expuestos al acuerdo UE–Mercosur debido al peso del sector agroalimentario en su economía y a la intensidad de sus intercambios comerciales con los países del bloque sudamericano (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Actualmente, España exporta a Mercosur productos agroalimentarios por unos 463 millones de euros anuales, frente a importaciones que superan los 4.100 millones, lo que refleja un saldo claramente deficitario.
La aprobación del acuerdo permitirá la eliminación progresiva de aranceles que hoy gravan las exportaciones españolas, especialmente en productos donde España es altamente competitiva. Entre los principales beneficiados se encuentran el aceite de oliva, el vino, las bebidas espirituosas, determinados productos lácteos, la confitería y otros alimentos transformados, que soportan en la actualidad tasas de entre el 10 % y el 35 %. Para estos sectores, Mercosur representa un mercado de más de 260 millones de consumidores con un creciente poder adquisitivo.
No obstante, las ventajas no serán inmediatas. En muchos casos, los calendarios de liberalización se extenderán hasta diez años, lo que diluye el impacto positivo a corto plazo y obliga a las empresas españolas a planificar estrategias de acceso gradual al mercado.
Sector primario
Si hay un ámbito especialmente crítico con el acuerdo, ese es el sector primario.

Los productores españoles temen que la apertura del mercado europeo a potencias agroexportadoras como Brasil y Argentina genere una presión competitiva difícil de asumir, tanto por costes de producción como por diferencias en estándares medioambientales y sanitarios.

El acuerdo contempla concesiones a Mercosur en productos sensibles como la carne de vacuno, las aves de corral, el arroz o el etanol, aunque con cuotas limitadas y aplicación gradual. En el caso de la carne, las preferencias se restringen a una pequeña fracción del consumo europeo, pero el sector considera que incluso volúmenes moderados pueden tener un efecto significativo sobre los precios en un contexto ya delicado para la cabaña ganadera española.
Desde el punto de vista del Gobierno, sin embargo, el impacto no es exclusivamente negativo. El Ejecutivo defiende que una mayor seguridad en el suministro de materias primas clave, como la soja, fundamental para la industria de piensos, puede beneficiar indirectamente a la ganadería y a la industria cárnica. Esta visión es rechazada por las organizaciones agrarias, que ven en el acuerdo un factor adicional de desequilibrio.
Salvaguardas: cítricos
Uno de los elementos clave para desbloquear la aprobación del acuerdo ha sido la incorporación de un marco reforzado de salvaguardas agrícolas. Estas medidas permiten a la Comisión Europea reaccionar con rapidez si se detectan perturbaciones graves en el mercado, como aumentos significativos de importaciones o caídas sostenidas de precios.
Para productos sensibles entre ellos los cítricos, Bruselas podrá reintroducir aranceles si las importaciones crecen de media un 5 % y los precios caen en la misma proporción durante un periodo de tres años. Aunque estas salvaguardas han sido presentadas como una garantía para el campo europeo, el sector español duda de su eficacia real y recuerda que mecanismos similares en otros acuerdos comerciales no siempre han evitado daños estructurales.
Industria alimentaria y pesca: oportunidades selectivas
A diferencia del sector primario, la industria agroalimentaria transformadora española valora el acuerdo de forma más positiva. La patronal del sector considera que la apertura de Mercosur ofrece oportunidades de crecimiento para empresas con capacidad exportadora, marca consolidada y valor añadido.
Más allá de los efectos sectoriales, la aprobación del acuerdo con Mercosur tiene una clara dimensión estratégica para España. El Gobierno considera que refuerza la posición europea en América Latina, diversifica las relaciones comerciales en un contexto de creciente tensión geopolítica y reduce la dependencia de otros mercados y proveedores.
Sin embargo, el debate interno sigue abierto. Para España, Mercosur es al mismo tiempo una oportunidad de expansión para sectores competitivos y un factor de riesgo para un campo que ya se siente presionado por las exigencias regulatorias europeas y por la competencia internacional.
En definitiva, la aprobación del acuerdo no tendrá un impacto uniforme. Sus efectos dependerán del sector, del tamaño de las empresas y de la capacidad de adaptación al nuevo entorno comercial. Lo que sí parece claro es que Mercosur marcará un antes y un después en la relación de España con el comercio agroalimentario internacional y en el debate sobre el equilibrio entre apertura comercial y protección del sector primario.
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