Del Bachillerato al laboratorio: una semana en el CIAL para Pablo Velasco, ganador de la Olimpiada de Biología de Madrid

Fuente: CIAL. Instituto de Investigación de Ciencias de la Alimentación
Lugar: Destacadas
Pablo Velasco, ganador de la XXIV Olimpiada de Biología de la Comunidad de Madrid, junto a las investigadoras María Dolores del Castillo y Vanesa Sánchez, del grupo de Biociencia del CIAL.
Recién graduado en el Colegio Retamar, con una calificación de 13,69 en la última PAU y la vista puesta en estudiar Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, Pablo Velasco dedicará estos días a conocer de primera mano cómo se hace ciencia en un laboratorio de investigación. Lo hará gracias a una pasión por la Biología que le ha llevado a convertirse en uno de los cuatro ganadores de la XXIV Olimpiada de Biología de la Comunidad de Madrid.
La Olimpiada de Biología de Madrid, organizada por el Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid, busca promover las vocaciones científicas entre estudiantes de Bachillerato y acercarlos al mundo de la investigación. Como parte del reconocimiento obtenido, Pablo ha elegido incorporarse durante una semana al grupo de Biociencia de los alimentos del CIAL, donde trabajará bajo la tutela de las investigadoras María Dolores del Castillo y Vanesa Sánchez. Durante su estancia participará en la extracción de compuestos bioactivos procedentes de plantas marinas del Caribe y en la evaluación de sus efectos mediante ensayos con células y con Caenorhabditis elegans (C. elegans), uno de los organismos modelo más utilizados en biomedicina.
La elección del CIAL responde a una mezcla de curiosidad y vocación. Para Pablo, la ciencia de los alimentos tiene un atractivo especial porque conecta preguntas muy cercanas a la vida diaria con algunos de los grandes retos de la salud. “Creo que la alimentación es la base de todo; lo que comemos afecta a nuestro rendimiento, a nuestro estado físico y anímico, e incluso previene enfermedades”, explica. Por eso le atrae especialmente un ámbito en el que, como señala, “se puede investigar desde cómo mejorar una receta hasta cómo prevenir enfermedades”. Con esa mirada abierta afronta esta experiencia, de la que espera “descubrir muchísimas cosas y aprender muchísimo”, un objetivo que resume bien el espíritu de una estancia concebida para acercar el talento joven a la investigación y mostrar el potencial de la ciencia de los alimentos para responder a algunos de los grandes retos de la salud y el bienestar.