Fuente:
FEDIT
Lugar:
Centros tecnologicos
El ITE lidera el proyecto BASE2, que se centra la detección de biomoléculas complejas, como el ADN y el ARN, claves para identificar patógenos, contaminaciones y marcadores de enfermedad.
Asimismo, el Centro Tecnológico valenciano especializado en energía junto con AEDIVE, reunió a los principales actores del sector de las baterías y la movilidad en el BatteryMove.
Detección de biomoléculas complejas en el ADN y el ARN
El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) lidera BASE2 -financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI)-, un proyecto que sienta las bases de una nueva generación de biosensores electroquímicos portátiles capaces de realizar un diagnóstico molecular en tiempo real y fuera del laboratorio.
En la actualidad, ITE –REDIT– ya desarrolla biosensores electroquímicos basados en enzimas y anticuerpos para distintas aplicaciones, incluidas soluciones para plantas, un campo en el que el centro tecnológico es uno de los pioneros en España. Pero, BASE2 supone un paso adelante al introducir la detección del ADN y el ARN y al mejorar de forma significativa la sensibilidad y la capacidad de trabajar con muestras reales fuera del laboratorio.
El proyecto BASE2 responde a una necesidad creciente de la industria como es contar con herramientas sencillas, rápidas y fiables que permitan medir parámetros biológicos y detectar riesgos sin depender siempre de laboratorios clínicos o equipamiento complejo. Los primeros dispositivos portátiles y wearables medían parámetros físicos como la frecuencia cardiaca o el movimiento. Más tarde, se pasó a la detección de moléculas sencillas, como la glucosa, accesibles en fluidos como la sangre. BASE2 trabaja ya en el siguiente salto tecnológico: la detección de biomoléculas más complejas, como el ADN y el ARN, que son la base del diagnóstico molecular moderno y clave para identificar patógenos, contaminaciones y marcadores de enfermedad.
El objetivo principal del proyecto es ayudar a sectores como la medicina, la industria alimentaria, el medio ambiente o la agricultura a monitorizar procesos biológicos, detectar patógenos y contaminantes y controlar mejor la seguridad de sus productos y entornos. Para alcanzarlo, BASE2 combina dos grandes bloques tecnológicos como son la biología molecular basada en la técnica avanzada CRISPR/Cas, y el uso de nanomateriales avanzados para proteger y estabilizar los elementos biológicos del biosensor.
En la industria alimentaria, permitiría controlar de forma más rápida y precisa la posible contaminación de alimentos por patógenos o toxinas. En agricultura ayudaría a detectar a tiempo plagas, enfermedades o desequilibrios que afecten a su desarrollo. En el ámbito medioambiental, facilitaría la vigilancia de contaminantes y microorganismos en agua y otros entornos naturales. En medicina, por ejemplo, abriría la puerta a un diagnóstico molecular más próximo al paciente, con sistemas capaces de detectar in situ y de manera temprana infecciones o enfermedades y de monitorizar su evolución en tiempo casi real.
Los biosensores electroquímicos son especialmente adecuados para el desarrollo de los llamados dispositivos de diagnóstico rápido o point-of-care (POC) y, a medio plazo, wearables, porque permiten miniaturizar todo el sistema e integrarlo en un chip con la electrónica necesaria para procesar la señal in situ y en tiempos de análisis de 5-30min. A diferencia de tecnologías ópticas que requieren equipos externos para detecciones cuantitativas portátiles, esta aproximación facilita la fabricación a gran escala y la conexión con dispositivos cotidianos, como teléfonos móviles, mediante tecnologías inalámbricas miniaturizadas.
“BASE2 es la pieza que faltaba para que los biosensores electroquímicos den el salto definitivo al campo, a la fábrica o al punto de atención al paciente. Estamos sentando las bases para que, en pocos años, la detección de ADN y ARN deje de ser algo exclusivo de grandes laboratorios y se convierta en una herramienta cotidiana de control y prevención para la industria y la sociedad. Eso significa diagnósticos más rápidos, decisiones mejor informadas y, en última instancia, entornos más seguros y sostenibles”, destacan desde el ITE.
El proyecto BASE2, ha sido financiado por el programa Torres Quevedo de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), del Ministerio de Ciencia e Innovación, mediante el expediente PTQ2023-013296.
Eficiencia, la flexibilidad y la descarbonización
En un contexto marcado por la electrificación, la movilidad sostenible y la integración de energías renovables, las baterías se han convertido en un elemento clave para garantizar la eficiencia, la flexibilidad y la descarbonización.
El foro “BatteryMove Forum: Energía que impulsa el cambio”, celebrado recientemente en las instalaciones del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y organizado por el Centro junto a AEDIVE (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica), nace precisamente con el objetivo de analizar los retos actuales de la industria, compartir experiencias reales y presentar soluciones tecnológicas innovadoras que impulsan el cambio para facilitar a las empresas el camino hacia la transición energética y a modelos productivos más eficientes y sostenibles.
Marta García Pellicer, directora general del ITE, resaltó las oportunidades que ofrece la colaboración entre Administración Pública, empresas y centros tecnológicos para conseguir los objetivos de descarbonización y sostenibilidad, con especial atención al papel de la electrificación y al almacenamiento energético.
La apertura institucional corrió a cargo de Felipe Carrasco, secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo de la Generalitat Valenciana, quien puso énfasis en la apuesta decidida de la Generalitat por la electrificación y el almacenamiento. Durante su intervención, Felipe Carrasco subrayó que el almacenamiento energético es “un pilar fundamental de la transición energética y de la descarbonización del sistema productivo”, al tiempo que insistió en que se trata de “un recurso clave para hacer posible la integración masiva de energías renovables y garantizar la estabilidad del suministro”.
La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, a través del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i), ha destinado un total de 105 millones de euros para respaldar cerca de 5.500 proyectos de autoconsumo eléctrico y almacenamiento energético en empresas de la Comunitat Valenciana “lo que va a permitir a miles de pymes y grandes compañías avanzar en su transición energética, reducir costes y mejorar su competitividad”, señaló.
En el inicio de la sesión, Javier Izquierdo, director técnico de AEDIVE, puso de relieve que las baterías y las soluciones de almacenamiento se han erigido en un elemento crucial para el sistema eléctrico y para acelerar el despliegue de infraestructuras de recarga de vehículo eléctrico.
En la jornada, estructurada en tres mesas de debate, se abordaron temas como el “Battery Booster”, una estrategia europea orientada a acelerar el desarrollo, la industrialización y la adopción de tecnologías de baterías en toda la cadena de valor; “Ecosistema asociativo y movilidad eléctrica”, y “Aplicaciones en almacenamiento energético”.
En la primera mesa participaron Domingo Jesús López, director general de Tera Batteries; Mayte Gil, responsable del Área de Baterías del ITE; Carla González, public affairs senior expert de PowerCO; Borja Monzó, Business development manager en Power Electronics, y fue moderada por Javier Izquierdo, de AEDIVE. Sobre el Battery Booster, Carla González apuntó: “La Unión Europea ha hecho un gran análisis del sector en esta estrategia, pero ahora urge la puesta en marcha de programa de ayudas que hagan realmente competitivas las gigafactorías europeas durante su fase de lanzamiento, con programas de ayudas a la producción similar a los de otros competidores globales”.
Por otro lado, desde Tera se aludió a la alianza con empresas chinas. “China lleva mucha ventaja en el sector de la movilidad eléctrica, pero esto no significa que Europa no tenga potencial. Para nosotros el futuro del almacenamiento energético y las baterías está en la apuesta por materiales como el sodio, la seguridad y el precio del producto”, explicó López. También sobre las materias primas, Mayte Gil (del ITE) destacó que son necesarias “para ser independientes, pero sin olvidar la necesidad de nuevo conocimiento e innovación en temas esenciales como celdas, ingeniería, automatización, proveedores, materiales o electrónica. Todo ello debe ir acompañado de aspectos tan necesarios como la innovación en segunda vida y reciclaje de las baterías, lo cual puede contribuir a frenar la dependencia exterior”.
Por su parte, Borja Monzó, de Power Electronics, habló sobre el mercado de las baterías a nivel europeo. “En mercados internacionales ya tienen modelos de negocio más asentados. Concretamente, Australia es el mercado de referencia en almacenamiento energético, así como Reino Unido y Estados Unidos, y esto se debe a que los requerimientos que deben pasar son más exigentes”, afirmó.
También el asociacionismo y la colaboración han tenido su lugar en BatteryMove Forum, un foro en el que se analizaron los retos actuales, se compartieron experiencias reales y se presentaron soluciones innovadoras.
Durante la segunda mesa, Jackie Sánchez-Molero, directora de AVIA (clúster de la Automoción de la Comunitat Valenciana) explicó: “El camino hacia la consolidación de los vehículos eléctricos nos obliga a hacer una cadena de valor específica de la automoción, con la innovación, la formación y el networking como pilares esenciales”. Por su parte, Gonzalo Belenguer, director de Redit (Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana), también puso en valor el papel de la colaboración. “Desde Redit buscamos alianzas y sinergias para anticiparnos a las necesidades futuras de la industria, de la mano de los institutos tecnológicos para así minimizar los riesgos que una empresa pueda encontrar a la hora de abordar la innovación en general”, afirmó. La mesa fue moderada por Miguel Ángel Jiménez, responsable de comunicación de AEDIVE.
Y, por último, Ignacio Martínez, de Aelec (Asociación de Empresas de Energía Eléctrica), añadió que, en el camino hacia la Transición Energética también hay que tener en cuenta que el sistema eléctrico “debe ser más eficiente y digitalizado en cuanto al uso de energías limpias, y es necesaria una modernización de las redes de distribución”.
En la tercera mesa, moderada por la responsable de la línea de Movilidad Sostenible del ITE, Caterina Tormo, los ponentes se centraron en las aplicaciones del almacenamiento energético. Joaquín Gómez del Río, de Iberdrola; Ignacio García, de V2C; Gustavo Mezquita, de Vestel Ingenieros, y Luis Navarro, de Zeleros, coincidieron en la importancia del almacenamiento de energía y su futuro.
La jornada contó con la colaboración de Iberdrola, V2C, Tera Batteries y Vestel Ingenieros. Y en ella se reunieron más de 70 asistentes entre empresas, técnicos, fabricantes y profesionales del sector energético.
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