Tecnologías emergentes: cuáles son y qué cabe esperar de ellas

Fuente: Asociación Empresas Consultoría
Lugar: Tecnología
El mundo digital evoluciona a un ritmo acelerado, pero siempre a varias velocidades: igual que hay algunas tecnologías que están desplegándose masivamente, otras van abriendo camino, permitiendo intuir lo que puede cambiar en un futuro. Son las tecnologías emergentes.



En un escenario tan rápidamente cambiante como el digital, a veces resulta difícil predecir qué herramientas pueden llegar a impactar profundamente y cuáles no llegarán a ese punto. En esa fase ambigua de desarrollo están las tecnologías emergentes: herramientas innovadoras, con un gran potencial, pero que aún deben de terminar de devolver valor, de confirmar que pueden alcanzar las aplicaciones prácticas para las que están pensadas. Una apuesta de futuro con grandes posibilidades de validarse, pero que también podría llegar a desvanecerse en alguna de las fases del Hype Cycle de Gartner en las que aún no son productivas.



Precisamente la célebre curva de Gartner aplicada a tecnologías emergentes sirve para comprobar de una forma muy visual qué tendencias están en esa fase de lanzamiento: desde modelos de IA generativa específicos del dominio —centrados en una industria o área concretas—, la soberanía tecnológica o la fuerza de trabajo conectada aumentada son algunas de las que prevén que se consoliden en un par de años. Cuando se consulta la guía del MIT para 2026, tendencias como las herramientas de programación con IA, los agentes o los centros de datos de IA a hiperescala alternan con otras como la resurrección genética, las baterías de iones de sodio o las estaciones espaciales comerciales. Desde el Foro Económico Mundial comparten la esencia de algunas, como el desarrollo de sistemas de energía osmótica que, por ejemplo, generan energía a partir de la sal, o la exploración de nuevas tecnologías de energía nuclear, pero también apuntan a otras como marcas de agua generativas que permiten rastrear contenidos generados por IA.



Como se puede comprobar, este es un escenario amplio y variado. Samuel Romero, profesor precisamente de Tecnologías Emergentes en el Departamento de Ingeniería de Computadores, Automática y Robótica de la Universidad de Granada, explica que las diferentes opciones se basan en el medio: Gartner va a un público más empresarial, el MIT hacia el científico y el Foro Económico Mundial aúna distintas preocupaciones, como la sostenibilidad. Para Romero, quien también es asesor científico del Laboratorio de Mecatrónica y Robótica del Centro de Instrumentación Científica de la UGR, todas comparten ese estado prematuro de la tecnología en el que saber si va a triunfar o no es complicado. “Como somos animales sociales, nos movemos mirando lo que hacen los demás”, reflexiona. “Incluso en el tema empresarial, hay otros factores detrás que no son tan tecnológicos, como de estrategia”. A esto suma otras cuestiones que van más allá del propio avance técnico, como la facilidad de servicio técnico o reparación o la comunidad de usuarios que se genera alrededor.



“Es importante estar pendiente a nivel empresarial de las tecnologías emergentes, porque pueden poner en una ventaja competitiva fundamental”, señala Samuel Romero



Tendencias emergentes



Cuando se habla de tecnología hoy en día, es casi imposible no tocar la inteligencia artificial. También cuando se trata de tendencias emergentes, como explica el director general de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), Javier Ponce. “Algunos aspectos concretos de la IA sí son emergentes y se van a desarrollar mucho en los próximos años”. Cita tres: la aplicación de la inteligencia artificial en la mejora de la productividad de procesos, la IA agentiva en el ámbito industrial y la accesibilidad de la IA en los dispositivos de todo tipo de usuarios. También en este ámbito, Romero suma la IA incorporada o física, la evolución de la IA agentiva, que es “el siguiente paso, el que está ahora empezando a despuntar”. Habla de robótica humanoide y polivalente, distinguiéndola de la que sería una robótica más clásica. “Ahora es cuando se pretende que, aprovechando que la comunicación a través de la IA es más natural, se puedan dar instrucciones a esos robots o que interpreten el mundo a través de esos sistemas”.



Pero la IA no dominga todas las tendencias. Ponce habla también de fotónica integrada —“creo que es el siguiente. el siguiente paso de la microelectrónica y ya lo empezamos a ver de forma más o menos extendida”—, a través del uso de chips fotónicos que mejorarán la eficiencia, la rapidez y la eficiencia energética de los semiconductores. “Esto se va a ir introduciendo de forma rápida y paulatina en los próximos años”. Cita otra área emergente en la sensórica cuántica, “probablemente el principal uso que se le va a dar a las tecnologías cuánticas en el corto plazo”. Sitúa en el medio plazo la computación y la comunicación cuántica. Otra línea: la microelectrónica sostenible desde el punto de vista energético y abierta. “Aunque yo no diría que sea emergente, quizá es un paso más allá, porque ya el nivel de evolución de la microelectrónica es muy alto”.



El director de la SETT profundiza en las posibilidades a nivel empresarial. “Todas las que tienen que ver con la IA, sobre todo la aplicación para la mejora de la productividad de procesos y la IA agentiva en el ámbito industrial, tienen unas expectativas realmente relevantes”, aunque reconoce que “el tamaño de la compañía va a condicionar mucho”, con mayor posibilidad de aportar valor en una empresa grande que en otras de menor tamaño. Se trata, eso sí, de tendencias aún no excesivamente avanzadas, que requieren aún de una fase previa de ajuste de ejecución de tareas para poderle sacar todo el partido.



“La fotónica integrada ya está introduciéndose en las comunicaciones internas de los centros de datos, que necesitan unas comunicaciones ultra rápidas entre los módulos de memoria y los módulos de procesamiento. Esto se va a disparar y, de hecho, hay una oportunidad hoy en el entorno empresarial grande, que es la sustitución de los sistemas de los transceptores y moduladores en los entornos de grandes centros de datos que van a pasar a tecnología fotónica con casi toda seguridad”, valora. Para aprovechar todo el potencial de esta tendencia reconoce que haría falta un escalado, “que seamos capaces de producir de manera industrial grande volúmenes de chips de fotónica integrada”.




“La fotónica integrada tiene una oportunidad grande en el entorno empresarial”, cree Javier Ponce



¿Y cuándo van a empezar a devolver resultados? “La evolución de los resultados va a depender de la disposición interna de las organizaciones, pero puede ser relativamente rápida en muchos de ellos”, resume. Por ejemplo, en fotónica integrada ya se está empezando a ver esta devolución, con una mejora sustancial de la velocidad y el rendimiento energético cuando se incorpora; también con la IA, al menos en la parte genérica, “y en los verticales lo hará cuando seamos capaces de recopilar esos datos, de asegurar que son válidos y mejorar o identificar claramente la tarea que puede ejecutar la IA de manera autónoma”, sintetiza.



Sobre la sensórica cuántica, considera que puede tener un importante desarrollo para metrología y sanidad de alta precisión. “Estamos en un estado donde todavía falta un proceso bastante sofisticado de ingeniería para alcanzar metodologías de producción elevadas”, advierte.



Europa y España en tecnologías emergentes



En el desarrollo de este tipo de herramientas, Europa muestra una posición heterogénea, en la que se entrelazan distintos aspectos. Para Romero, “es inevitable empaparnos de la cultura de la región. Tenemos una cultura más de derechos, somos más protectores con el consumidor, con el medio ambiente, etc. Y eso choca con la otra pata, que es la innovación”. Este factor puede limitar el desarrollo tecnológico, argumenta, pero sí que distingue aspectos positivos, como la toma de conciencia actual de la necesidad de contar con herramientas propias: la soberanía tecnológica. Además, “en España, en concreto, destacan algunas cuestiones, quizás por nuestra situación o nuestra tradición, con todo el tema energético”. Resalta la posición europea en otras tecnologías no directamente emergentes, pero sí vinculadas, como el 5G o la ciberseguridad.



Romero, como profesor de una asignatura sobre el tema, explica la necesidad de formación específica a futuros y futuras profesionales, que permita no solo que mantengan una actualización durante la carrera, sino que les aporte una visión crítica. “Que distingan las fuentes fiables de información, que sepan los niveles de madurez real de esas tecnologías, porque es a ellos a que le van a consultar”, desarrolla. “Es importante estar pendiente a nivel empresarial de las tecnologías emergentes, porque pueden poner en una ventaja competitiva fundamental”. Defiende: “Hay que apostar por ellas, pero no a ciegas, porque nos podemos estrellar, puede ser un pozo sin fondo de dinero y de tiempo. Y hay que hacerlo con cabeza”.



Ponce se centra en el análisis de las tendencias emergentes que plantea en España, de las que destaca dos. “En fotónica tenemos una posición muy relevante, sobre todo académica y científica. Somos un polo muy reconocido, de hecho, estamos liderando la línea piloto de fotónica europea”. También en microelectrónica sostenible y abierta, “España es líder a nivel internacional en el código RIS-V”, de arquitectura abierta y libre, empleado para el diseño de chips y que puede tener especial impacto en un contexto de IoT e IA. “Estamos haciendo una apuesta fuerte por esta línea”.



Sobre la IA, avanza “algunas posiciones relevantes en la parte de accesibilidad de la IA en el dispositivo a través de la compactación de modelos” y “plataformas relevantes” en IA agentiva. También “empezamos a tener las primeras startups prometedoras sobre sensórica cuántica” que, aunque haya aún que esperar a ver cómo evolucionan, augura que “en muy corto plazo podemos empezar a ver alguna de ellas desarrollando capacidades”. Concluye: “Estamos empezando a hacer cosas que pueden tener un impacto fuerte”.



Fuente: Computer World








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