RPA, de la automatización táctica a la inteligencia operativa

Fuente: Asociación Empresas Consultoría
Lugar: Automatización y robotización
La automatización de procesos es un factor clave de competitividad y continuará siendo una tendencia relevante en 2026. Sin embargo, ha evolucionado y ya no se limita a la RPA tradicional, sino que forma parte de la automatización inteligente, impulsada por su integración con IA, así como por la orquestación y minería de procesos.



Desde los orígenes del desarrollo de software, se ha buscado optimizar tareas y aumentar la productividad mediante la mejora de los procesos y la automatización. Este enfoque responde a una necesidad permanente: hacer más con menos, reducir los errores y liberar tiempo para dedicarlo a tareas de mayor valor añadido. Estos objetivos siguen plenamente vigentes y, en 2026, una parte relevante de la operativa empresarial seguirá requiriendo automatización.



De hecho, según el informe global CGI Voice of Our Clients 2025, elaborado a partir de entrevistas con más de 1.800 ejecutivos de empresas de todos los sectores y geografías en los que CGI opera, la mejora de la eficiencia operativa mediante la automatización y la optimización de procesos se posiciona como la principal prioridad de negocio.



Asimismo, los analistas también prevén un fuerte crecimiento del mercado asociado a la automatización de procesos. Mientras que IDC estima que el software de automatización inteligente de procesos continuará creciendo hasta alcanzar un volumen de 65.300 millones de dólares en 2027, otras consultoras como Grand View Research proyectan un crecimiento acelerado para este mercado, en torno al 44% anual, hasta 2030.



En la misma línea, Gartner señala en sus predicciones para 2026 que la automatización será una prioridad transversal para las organizaciones. Por su parte, Forrester identifica un punto de inflexión en este ámbito, con un desplazamiento del centro de gravedad hacia modelos de automatización con capacidades más avanzadas, incluidas funciones agénticas.



La expansión de este mercado está impulsada por un nuevo desafío: ya no es suficiente con automatizar, sino que resulta imprescindible hacerlo con una estrategia bien definida, un modelo de gobernanza sólido y una visión de futuro. En este contexto, los RPA evolucionan hacia una automatización inteligente, capaz de transformar la operación, mejorar el control y acelerar la competitividad, integrándose con inteligencia artificial (IA), minería de procesos y modelos generativos.



Automatización como inteligencia operativa



En CGI observamos que el futuro de la automatización se articula en torno a tres grandes ejes: la hiperautomatización, el entorno cloud y la integración con modelos generativos. La hiperautomatización combina robots tradicionales con IA, Machine Learning y minería de procesos para automatizar flujos complejos de forma integral; el cloud aporta escalabilidad y flexibilidad; y las capacidades generativas (LLM y SLM) habilitan sistemas más inteligentes y adaptativos, capaces de interpretar el contexto y responder eficazmente a la variabilidad.



Estas innovaciones, junto con las herramientas de descubrimiento de procesos y los avances en materia de seguridad y gobernanza, impulsan una reducción significativa de costes, una mayor agilidad operativa y la capacidad de crear nuevos modelos de negocio. La automatización deja de ser una únicamente una palanca de eficiencia para convertirse en inteligencia operativa. En un entorno en el que la competitividad se mide por la velocidad y la capacidad de adaptación, la automatización —evolucionada, gobernada e integrada— se consolida como un factor decisivo.



El debate, por tanto, ya no se centra en si automatizar o no, sino en cómo hacerlo desde una visión estratégica. En este sentido, la automatización se ha afianzado como un factor real de eficiencia y competitividad al aportar beneficios tangibles, como la reducción de errores humanos y una mayor consistencia en la ejecución de tareas críticas, con un retorno de la inversión significativo, especialmente en entornos con un elevado volumen de operaciones manuales.



Ya sea en el back office o en áreas como finanzas, recursos humanos o atención al cliente, allí donde existen procesos estandarizables, la automatización genera un impacto inmediato. La madurez se alcanza cuando la organización deja de abordar iniciativas aisladas y empieza a gestionarlas de forma integral, tratando la automatización como un activo estratégico alineado con los objetivos de negocio.



Automatización dentro de la transformación digital



La automatización de procesos actúa como habilitador dentro de la hoja de ruta de transformación digital de las organizaciones. No compite con las iniciativas de modernización, sino que las complementa, ya que acelera los procesos existentes y permite redefinirlos. De hecho, la experiencia nos demuestra que la transformación se produce cuando la automatización deja de ser una herramienta operativa para convertirse en un mecanismo de diseño organizativo, agilidad y escalabilidad. Relacionado con ello, según el informe global CGI Voice of Our Clients 2025, la modernización de TI y la transformación digital constituyen la principal prioridad para los responsables de TI, seguidas de la mejora de la eficacia operativa y la reducción de costes.



Uno de los factores críticos para el éxito reside en la selección adecuada de los procesos a automatizar. Habitualmente, el retorno de la inversión (ROI) se utiliza como criterio principal y, sin duda, resulta lógico priorizar aquellos procesos que consumen más horas manuales y ofrecen resultados rápidos. Sin embargo, limitar esta decisión exclusivamente al ROI puede impedir obtener todo el valor real. También deben considerarse aspectos como el impacto estratégico, el efecto en el cliente, la criticidad del proceso y el nivel de riesgo asumible.



En la práctica de CGI, una estrategia eficaz comienza con quick wins: procesos sencillos, con alta carga manual y un impacto inmediato en la eficiencia. Este enfoque permite demostrar valor en fases tempranas, generar confianza interna y construir capacidades. A medida que la organización adquiere mayor madurez en el uso de estas tecnologías, puede evolucionar hacia la automatización de procesos más complejos o con mayor variabilidad, maximizando el valor global de la automatización y extendiendo su alcance a toda la compañía.



Más allá del automatismo



En cualquier caso, la RPA tradicional basada en reglas —es decir, si ocurre X, entonces ejecuta Y— continúa siendo útil, pero ya no resulta suficiente por sí sola. El mercado evoluciona hacia modelos de automatización inteligente que combinan RPA con minería de procesos, IA, machine learning y modelos generativos.



La IA permite ir más allá del automatismo y habilitar capacidades de análisis, comprensión y toma de decisiones. De hecho, 2025 ha supuesto un punto de inflexión con la consolidación de arquitecturas de IA agéntica, que facilitan la creación de procesos inteligentes que integran automatización de procesos, IA y modelos generativos, como LLM o SLM específicos para tareas concretas. Esta convergencia abre la puerta a escenarios de automatización que, hasta hace poco, requerían un esfuerzo muy superior.



Gobernanza y cumplimiento, automatizar con control



La automatización de procesos desempeña asimismo un papel clave en materia de gobernanza y cumplimiento normativo. En el caso de los procesos críticos, permite garantizar una trazabilidad completa, ya que cada acción queda registrada de forma sistémica, lo que facilita las auditorías y asegura un cumplimiento consistente tanto de las políticas internas como de las normativas externas.



Uno de los factores críticos para el éxito reside en la selección adecuada de los procesos a automatizar



Por otra parte, automatizar sin un marco de gobernanza adecuado puede generar riesgos, como la proliferación de bots, la aparición de dependencias no documentadas o la pérdida de visibilidad. Por ello, resulta fundamental definir responsabilidades, controles, métricas y mecanismos de reporting, con dashboards que permitan el seguimiento continuo y apoyen la toma de decisiones informadas.



Por último, conviene destacar que, como en cualquier proceso de transformación tecnológica, la automatización puede generar resistencias organizativas. Para gestionarlas de forma eficaz, es imprescindible acompañar su despliegue con una comunicación transparente, programas de formación y reskilling y, en todo momento, con un enfoque centrado en las personas. Se trata de una oportunidad para incrementar la productividad de la compañía y reorientar el talento hacia funciones de mayor valor añadido, potenciando la innovación y la competitividad.



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