Tiendas de campaña … electoral

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Fuente: Agronews Castilla y León
Ya no engañan a nadie. Las tiendas de campaña son de campaña electoral y el desahucio que pretenden evitar no es el de la señora Abascal sino el de Sánchez y, sobre todo, el de los verdaderos desahuciados: Podemos y Sumar.
Hace no demasiados años, cuando sólo existían los medios convencionales y el pensamiento único era aún más unánime, la historia hubiera colado. No en vano, lo que va quedando de los formatos tradicionales está echando el resto y ha emprendido una costosísima campaña de imagen que ha devenido en dos decretos sin asas, digo sin asas porque no hay por dónde cogerlos pero que, a buen seguro pasarán el filtro del Tribunal Constitucional, conocido por su desequilibrio (me refiero a la proporción ideológica) y ello en el caso de que algún partido se venga a elevarlo, que lo dudo.
Hoy, el cuento ha cambiado, y mucho. Existe internet, los medios digitales, el nuevo periodismo, que no parece entrar en los cánones de eso que la oficialidad llama serio, tan dignos ellos; pero es ese mundo apasionante y con tanto aún por explorar el que ha evitado que la historia oficial cuele y pronto hemos sabido que no todo el monte es orégano, que algunos pobres no lo son tanto y que hay enfermedades que se curan con dosis de cátodos.
No me sumaré, ni de lejos, a la otra campaña, la de insultos a la señora Abascal, popularmente conocida como Mari Carmen y que ya da nombre a los decretos-chapuza; no entraré en insultos que debemos rechazar de plano, pero, al menos, lo que ha quedado claro de este proceso es que no estamos ante una persona privada de recursos económicos; ni mucho menos, espero, enferma de gravedad pese a su repentino traslado a un hospital público de la Comunidad de Madrid que los que se dicen suyos han convertido en un improvisado plató de televisión digno de los guionistas de Chicago Med.
Pero volvamos a las tiendas de campaña, y evitemos los chistes o los juegos palabras. Sorprende, o no, que se permita una poco higiénica acampada ilegal. Y sorprende, o no, que quien lo permite sea la misma policía política del Gobierno que, días antes, tuteló el desalojo de la señora Abascal y que, no hace muchos años, apaleaba con crueldad a las viejecitas, las otras Mari Carmen, que rezaban el Rosario cerca de Ferraz.
Es la doble vara de medir, o la porra, en este caso, de un país e el que la Constitución habla de propiedad privada, libre empresa y comercio, mercado… y a una firma de diez trabajadores la llaman fondo buitre, un ayuntamiento gestiona el alquiler de una persona con recursos y los propietarios dejan de serlo por obra y gracia de un decreto.
Nos dicen que los hijos no son de los padres, las casas no son de sus compradores, Ceuta no es de los ceutíes y sólo pueden ser ricos los cantantes, actores y presentadores del régimen. ¿No será que la que esta desahuciada es España?