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Agenda Phytoma
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“Cuando la Comisión Europea planteó un paquete de simplificación, teníamos grandes esperanzas puestas en la propuesta de la Comisión Europea y, por desgracia, esas esperanzas no se han cumplido”, reconoció Carlos Romero, subdirector general de Sanidad e Higiene Vegetal y Forestal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que participó en el 18º Symposium de Sanidad Vegetal que se celebra en Sevilla.
El motivo fundamental de su decepción no está en el qué (“nadie puede estar en contra de la simplificación de costes administrativos”) sino en cómo llevarlo a cabo. “Es una propuesta absolutamente desequilibrada, ponemos todos los huevos en la cesta de biocontrol, y a día de hoy, con el estado de la técnica actual, no dejan de ser complementos a las herramientas convencionales, que quedan relegadas”, subrayó Romero, quien lamentó que, en todo el proceso para la elaboración de la propuesta de la Comisión, “las administraciones que aplican el reglamento no han sido suficientemente escuchadas”, y que el formato de debate que se plantea para un reglamento Ómnibus “es más un debate político que técnico”.
El representante del ministerio aplaudió el establecimiento de un fast-track (procedimiento acelerado) para los productos biológicos, pero matizó que, para ponerlo en marcha, “es necesario dotar de recursos, por un lado, y liberar de recursos, por otro. La actual propuesta nos pide a los Estados miembros crear un fast-track al día siguiente de la publicación del reglamento, y seguir renovando doscientas sustancias activas, que es el 50% del portfolio de sustancias activas que hay en la Unión Europea. Con lo cual, es completamente inviable, ya lo adelanto”.
Previamente, Francisco Javier Domínguez Orive, coordinador de Políticas de la Secretaría General de la Comisión, había defendido el reglamento, que “permitirá al sector ahorrar más de 1.300 millones de euros, y reducir las trabas burocráticas más de un 25%, haciendo un sector más competitivo”. En su ponencia, comparó los dos mandatos de la Comisión Von der Leyen, desde 2019 hasta la actualidad, y destacó que las crisis recientes “han acelerado la necesidad de repensar el modelo agroalimentario europeo”.
Representantes la industria de fitosanitarios y semillas también analizaron este reglamento. “Una propuesta bien intencionada pero insuficiente, porque no se define cómo se va a ejecutar esa simplificación, y con un desequilibrio claro entre los productos de biocontrol y los convencionales”, manifestó Carlos Palomar, director general de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), en sintonía con la intervención de Romero.
Por el contrario, Marisé Borja, presidenta de IMBA-España, respondió al responsable del ministerio que el biocontrol “no es solo un complemento a los fitosanitarios convencionales, y funciona”. La asociación nacional de las empresas de biocontrol celebra que la propuesta de la Comisión introduce ajustes normativos concretos que buscan corregir el marco regulatorio europeo, que aplica a estas herramientas biológicas procedimientos concebidos para productos fitosanitarios convencionales. Entre los avances más relevantes, IBMA destaca la adopción de una definición armonizada de sustancias activas y productos de biocontrol a nivel de la UE, un paso esencial para reducir las interpretaciones divergentes entre Estados miembros. A ello se suma la priorización de los procedimientos de aprobación y autorización del biocontrol, reconociendo la necesidad de un enfoque regulatorio más proporcionado.
Otro elemento clave para IBMA es la posibilidad de conceder autorizaciones provisionales para productos que contengan nuevas sustancias activas de biocontrol, así como el refuerzo del papel de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en los procesos de evaluación. La propuesta también avanza en la armonización del mercado interior, mediante la creación de una única zona de la UE para el biocontrol y los productos de bajo riesgo, así como la introducción del reconocimiento mutuo tácito cuando se superen los plazos establecidos. “La simplificación normativa debe traducirse en procedimientos más rápidos y previsibles, sino, el efecto práctico será limitado y la desincentivación de la innovación persistirá, manteniendo la desventaja competitiva del agricultor europeo”, advirtió Camino García Martínez de Morentín, directora general de la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA), quien destacó del reglamento “la clara definición de los bioestimulantes, que aportará seguridad jurídica al sector”.