La primera edición de FoodLab impulsa diez proyectos que transforman el sector agroalimentario extremeño

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13.07.26

¿Qué ha conseguido Foodlab en su primera edición?

Tras la celebración del Demo Day, la primera edición del programa FoodLab se sitúa como un hito de especial relevancia para la competitividad del sector en Extremadura. Con un balance de siete productos mínimos viables y tres prototipos avanzados, las iniciativas participantes demuestran el potencial técnico y comercial de la innovación local, sentando las bases de un desarrollo industrial eficiente y sostenible.

El sector agroindustrial de Extremadura atraviesa un proceso de cambio, impulsado por la necesidad de integrar la digitalización, la sostenibilidad y el valor añadido en sus cadenas de suministro. En este contexto, el programa FoodLab ha concluido con éxito su primera edición, sirviendo como un puente efectivo entre las demandas del mercado global y las capacidades del tejido empresarial de nuestra región. Tras las intensas jornadas de validación y el reciente Demo Day, los diez proyectos participantes han demostrado cómo la colaboración científico-técnica y el enfoque del programa transforman ideas de valor en realidades tangibles de mercado.

Innovación y diversificación: el valor del producto de origen

El desarrollo de nuevos productos y la optimización de los ya existentes se ha abordado desde la perspectiva de la calidad diferenciada, la economía verde y las tendencias de alimentación saludable, destacando cinco propuestas alineadas con las demandas del consumidor contemporáneo:

  • Ambroz Origen: Una iniciativa orientada al desarrollo de carne premium procedente de ganadería regenerativa en el Valle del Ambroz. Su modelo combina la sostenibilidad ambiental, el bienestar animal, la trazabilidad y la valorización del territorio, respondiendo a la creciente demanda de productos cárnicos con un claro valor social y de origen diferencial.
  • Belpa Alimentación: Centrada en la nutrición funcional, esta firma ha desarrollado bases de pizza elaboradas mayoritariamente con ingredientes vegetales, orientadas a un perfil de consumidor que exige alternativas saludables e innovadoras sin renunciar a los formatos de consumo masivo.
  • Pastelería Casa Fuentes: Un ejemplo de transferencia de valor tradicional a canales modernos mediante la creación de un nuevo bombón gourmet inspirado en la tradicional Técula Mécula, adaptando uno de los productos más representativos de la gastronomía extremeña a nuevos formatos de comercialización y canales de venta.
  • Lycolé: Orientada al mercado de la alimentación saludable, su desarrollo consiste en una bebida rica en licopeno y antioxidantes naturales, posicionando el aprovechamiento hortofrutícola en el segmento de la suplementación y los productos nutracéutico.
  • Kivia (promovida por Biomercado Cooperativa Activa): Impulsa una bebida funcional elaborada a partir de subproductos de cereza del Valle del Jerte. Este proyecto se dirige a consumidores activos y destaca por su vinculación directa con los criterios de sostenibilidad, cooperativismo y economía circular.

 

Digitalización y trazabilidad en la cadena de valor

La modernización del sector industrial de la región también se ha articulado a través de soluciones tecnológicas que optimizan los procesos en el campo, garantizan la seguridad alimentaria y fomentan el residuo cero:

  • Castúo System: En el ámbito de la digitalización agrícola, ha diseñado un sistema inteligente de trazabilidad y gestión para cultivos sostenibles en espacios controlados, maximizando la eficiencia mediante el uso de sensores y herramientas de monitorización digital.
  • Agrotraza: Plataforma tecnológica orientada a la trazabilidad integral del aceite de oliva virgen extra. Facilita una conexión verificable y transparente entre el origen, la producción y la comercialización, elevando el estándar de confianza y el valor del sector oleícola.
  • Complus: Aporta una solución biotecnológica mediante un compost avanzado obtenido a partir de subproductos agroalimentarios, formulado específicamente para mejorar la fertilidad del suelo y favorecer modelos agrícolas regenerativos.
  • SmallOps: Ha desarrollado una tecnología hidrolizada centrada en la valorización del alpechín. El sistema permite transformar este subproducto del sector oleícola en nuevos ingredientes con potencial aplicación en alimentación animal, reduciendo costes de gestión y contribuyendo a la economía circular.
  • Bolschare Agriculture: En el área de seguridad alimentaria, aporta un protocolo postcosecha destinado a reducir la presencia de aflatoxinas en pistachos y otros frutos secos con cáscara, una innovación clave para consolidar la calidad del producto y la competitividad exportadora del sector.

Un modelo de impulso público-privado

El éxito de estos diez proyectos confirma que la validación de nuevos modelos de negocio requiere una estructura de acompañamiento empresarial sólida y especializada. La obtención de siete productos mínimos viables y tres prototipos (los cuales se encuentran preparados para sus próximas fases de aplicación o consumo) es el resultado directo de una metodología que prioriza la viabilidad comercial y la excelencia técnica.

Este esfuerzo conjunto reafirma el compromiso regional por un modelo económico competitivo, sostenible y fuertemente enraizado en el territorio. El programa FoodLab está promovido por la Secretaría General de Economía, Empresa y Comercio de la Junta de Extremadura, y desarrollado a través del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX), consolidando la cooperación público-privada como el motor fundamental del desarrollo industrial, la transferencia de conocimiento y el progreso tecnológico de nuestra comunidad.