Foodtech 2022: Impresiones de un año de transición

Fecha de publicación: 13/12/2022
Fuente: Tech food magacine
Lugar: Biotech
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Estamos a punto de cerrar un año muy intenso en la industria foodtech. 2021 marcó el principio del carrusel y 2022 ha servido para aterrizar y encauzar el fuerte impulso del año anterior. La corrección del boom plant-based (pero no crisis en la categoría), la preocupación por el escalado, la confirmación de que aún queda camino por recorrer para cumplir las expectativas creadas o la una renovada atención a la seguridad y la soberanía alimentaria, hay sido temas recurrentes este año en los corrillos foodtech, junto otras ideas que recojo aquí brevemente:




Nos enfrentamos a la era de la escasez. Pero los innovadores somos optimistas por naturaleza. Y estamos aquí para encontrar abundancia donde antes no habíamos buscado.



Más que a una revolución, estamos ante una transformación, aunque realmente estamos  creando una nueva industria.



Debemos colaborar para resolver los retos con el mismo sentido de urgencia que lo hicimos con Covid.



La regulación forma parte de la innovación.



Realmente, no, no estamos allí todavía, en la promesa de igualar o mejorar los alimentos de origen animal …



… pero eso no significa que la categoría esté muerta. Por mucho que lo digan los agoreros de UBS.



Algunos piden un apoyo público similar al de las energías renovables, para impulsar la innovación que acerque esa promesa a la realidad. Esto favorecería a una industria con una facturación y un empleo millonarios. En un proceso que promete ser una carrera (¿de obstáculos?).



Las startups encienden la mecha, pero ¿son las que van a alimentar al mundo?, ¿tienen capacidad de impacto masivo real?



Inversión: nos movemos entre la prudencia y la atención en renovadas oportunidades. No volveremos a los niveles de 2021, puede que una vez asentada la polvareda, algunos paracaidistas o poco especializados arríen velas, pero los corredores de fondo con experiencia foodtech, mantengan el rumbo. Quizá con menos trapo, pero con una ruta clara.



Estamos en una fase 2.0 de la inversión en foodtech. Los inversores también están aprendiendo.  Atrás quedan las épocas de valoraciones poco realistas.



Atención al B2B, más que a las marcas. Ojo a la saturación del mercado con propuestas poco diferenciadas. Una vez inventadas las categorías, sólo queda innovar dentro de la categoría para diferenciarse y sobrevivir frente a los gigantes.



No más hamburguesas, no más alimentos ultraprocesados, no más azúcar, no más inseguridad alimentaria. No más robots sin un modelo de negocio detrás.



Tres cosas importan en la decisión de compra: sabor, sabor y sabor. Luego ya, “si eso”, precio. La sostenibilidad, hoy por hoy, sigue siendo un “Good to have”.



Cuando ya no se puede jugar con el precio, la tecnología es la única que puede ayudar a hacer las cosas de otra manera.



La consolidación también está en el horizonte de las categorías intensivas en inversión, como todo lo relacionado con el cultivo celular o procesos biotecnológicos. Llegará un momento en que habrá que unir fuerzas… y recursos.




Lo que tenemos claro es que el futuro es incierto, los cambios son rápidos e inesperados, y, en cualquier caso, van más deprisa de lo que esperamos. Sentados a la mesa no nos vamos a dar cuenta de lo que está pasando. “Sal a la calle”, decía Steve Plank en su estrategia de “desarrollo de cliente”. Solo que ahora la calle no es solo física, es también digital. Y la tecnología nos ayuda a recorrer sus vericuetos y aprender de ellos para preparar el futuro.