Fecha de publicación:
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Fuente:
El Periódico de la Energía
Lugar:
Eventos
España ha entrado en una nueva fase de su transición energética en la que el reto ya no consiste únicamente en seguir aumentando la generación renovable. La prioridad pasa ahora por conseguir que las redes acompañen el crecimiento de la generación y de la demanda, reforzar la seguridad del sistema eléctrico y convertir la ventaja renovable del país en competitividad industrial. Esta fue una de las principales conclusiones que se desprendieron de las intervenciones de apertura y clausura del IV Foro de Transición Energética de El Periódico de la Energía, celebrado este jueves en la sede de KPMG en Madrid.
El encuentro, que reunió a representantes de las principales compañías energéticas, administraciones y agentes del sector, puso el foco durante toda la jornada en la evolución del sistema energético español. El programa situó las infraestructuras eléctricas, la electrificación, las moléculas verdes y la planificación energética entre los grandes asuntos del foro.
La jornada arrancó con las intervenciones de Eduardo González, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG, y Juan José Alba, director de Regulación de Endesa, que ejercieron de anfitriones y abrieron el encuentro. Ambos situaron algunos de los principales retos que afronta actualmente el sistema energético español, desde la seguridad de suministro hasta la necesidad de acelerar las inversiones en redes y el crecimiento de la demanda eléctrica.
González contextualizó la transición energética en un escenario internacional marcado por una mayor incertidumbre geopolítica, la competencia industrial entre Estados Unidos y China, la transformación de las cadenas de suministro y el rápido desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial, los centros de datos, el almacenamiento o el hidrógeno renovable.
El responsable de KPMG defendió que la energía ha dejado de ser únicamente una cuestión de costes y sostenibilidad para convertirse también en un factor de competitividad, seguridad económica y autonomía estratégica. La transición energética, señaló, debe responder ahora a una cuestión más amplia: cómo avanzar en la descarbonización sin perder capacidad industrial, empleo e inversión.