Los investigadores que contrastan más sus ideas y resultados logran un mayor impacto científico

Fecha de publicación: --
Fuente: Delegación CSIC Valencia
Lugar: Actualidad
Un estudio de INGENIO (CSIC-UPV) realizado a cerca de 5.000 investigadores e investigadoras analiza cómo el personal científico utiliza su red de contactos durante el proceso de investigación
Un estudio liderado por investigadores de INGENIO, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), ha demostrado que el desempeño científico no depende únicamente del tipo de redes de colaboración que establecen los investigadores, sino de cómo movilizan su red de contactos para la toma de decisiones. El trabajo, publicado en la revista PLOS ONE, analiza las redes profesionales de personal investigador en biomedicina. Los datos revelan que, desde la formulación de una pregunta de investigación hasta la elección de una metodología o la interpretación de los resultados, aquellos investigadores que recurren a distintas personas expertas para contrastar sus ideas, decisiones y hallazgos alcanzan resultados de mayor impacto científico.
Este proceso de consulta y validación es conocido en el ámbito académico como network hedging o ‘triangulación en red’. “En investigación conviven dos elementos: el ímpetu por explorar nuevas ideas y la cautela para no extraer conclusiones que los datos no permiten sostener”, explica Adrián A. Díaz-Faes, investigador del CSIC en INGENIO y autor principal del estudio. “Consultar con otras personas ayuda a equilibrar ambas dimensiones y a tomar decisiones mejor fundamentadas”, asegura.
Triangulación para reducir la incertidumbre
Para medir este comportamiento, los autores emplearon el concepto de ‘triangulación’, es decir, la práctica de consultar una misma cuestión o problema con más de un contacto. Según los autores, movilizar las redes profesionales ayuda a gestionar la incertidumbre inherente al trabajo científico y a tomar decisiones más sólidas en todas las fases de una investigación, desde la selección de la idea o problema a abordar, hasta el diseño del estudio, el análisis de los datos y la interpretación y validación de los resultados.
“Muchas veces creemos haber encontrado una idea completamente nueva hasta que la discutimos con otras personas y descubrimos que ya se ha explorado, que no es factible implementarla o que puede enfocarse de una forma más interesante”, señala Pablo D’Este, investigador de INGENIO y coautor del trabajo. “Contrastar las ideas permite afinar las preguntas, mejorar la metodología y tomar mejores decisiones.”
Radiografía de los grupos de investigación CIBER
Para llegar a estas conclusiones, el equipo encuestó a cerca de 5.000 científicos integrados en el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), empleando el estudio una muestra de 771 investigadores. Los participantes identificaron a sus contactos más relevantes, detallando tanto su ámbito profesional (universidades, hospitales, empresas, etc.), relación de estos contactos entre sí, así como los recursos y beneficios que la interacción con cada contacto proporcionó.
Este diseño metodológico permite estudiar no solo las características de las redes profesionales de los investigadores, sino también la forma en que las movilizan. “La mayoría de los estudios sobre redes se centran en las conexiones entre los individuos y cómo son esas redes, pero nosotros queríamos entender cómo las utilizan los investigadores”, recuerda Adrián A. Díaz.
Triangular favorece el impacto científico
“Lo que planteamos es que no solo importa la red de la que eres parte, sino cómo decides movilizarla ante cada decisión científica. Incluso cuando tenemos en cuenta la composición y la estructura de esa red, observamos que la estrategia de consulta y contraste sigue estando asociada con un mayor impacto científico”, revela el investigador de INGENIO. Esta práctica tiene un reflejo directo en el éxito de las investigaciones: los resultados muestran que quienes más triangulan la información mejoran sus opciones de alcanzar contribuciones de alto impacto científico, según el estudio.
Además, los investigadores comprobaron mediante análisis estadísticos que esta relación se mantiene firme incluso al aislar la influencia de otras variables críticas como la edad, el género, la institución de pertenencia, la disciplina, la orientación de la investigación, el comportamiento anterior en red o la propia trayectoria previa del investigador, consolidando la «triangulación» como un factor que favorece el impacto científico por sí mismo. En el trabajo colabora Anne ter Wal, del Imperial Business School (Reino Unido).
 
Díaz-Faes AA, D’Este P, Ter Wal ALJ (2026) Negotiating knowledge: The role of network hedging in the production of high-impact science. PLOS ONE 21(6): e0352349. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0352349

















Personal investigador en un laboratorio del CSIC. / César Hernández (CSIC)





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