Innovación abierta, colaborativa y coopetitiva

Fecha de publicación: 29/12/2022
Fuente: Tech food magacine
Lugar: Ecosistema
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El cierre de la fase inicial de KM Zero Venturing y la presetación de la quinta edición del informe Fooduristic’23, ambas iniciativas de KM Zero Innovation Hub, han sido las excusas perfectas para reunir en Valencia a un puñado de los emprendedores, startups, corporaciones, entidades de innovación, e inversores que representan lo más granado del ecosistema foodtech español, incluyendo además, alguna representación interesante del otro lado del charco.



KM Zero Venturing es un programa colaborativo de innovación abierta e inversión estratégica para startups foodtech que busca impulsar un cambio sostenible y con impacto real, en el que participan seis grandes compañías agroalimentarias (Embutidos Martínez, Platos Tradicionales, CAPSA VIDA, Vicky Foods, Angulas Aguinaga y Grupo Arancia) además de 10 startups seleccionadas de entre 150 candidatas internacionales que están desarrollando pilotos y proyectos de innovación específicos junto con las corporaciones. seleccionadas (GrinGrin Foods, Nora Real Food, Frankles, NARIA, Mimic Seafood, Quevana, MOA Foodtech, Sophie’s BioNutrients, ANINA y ODS Protein).



Beatriz Jacoste, directora general de KM Zero Hub


KM Zero Venturing, en busca de un modelo propio



A la hora de definir el modelo de este programa, se buscó que no fuera un Corporate Ventruing al uso, “queríamos alejarnos de sistemas que se acercan más a una relación cliente-proveedor, nos empeñamos mucho en mantener la esencia de la startup y que la colaboración aporte valor real a ambas partes”, nos explica Nora Romero, coordinadora de KM Zero. Para ello, se han elegido corporaciones con un determinado perfil alineado con esta filosofía de innovación abierta, y se ha exigido un compromiso importante en términos de involucración, bien mediante inversión, bien mediante la aportación de recursos, conocimiento, personal o instalaciones para el desarrollo de los proyectos.  Otra de las características de KM Zero Venturing es la colaboración cruzada que está favoreciendo. «Cada corporación puede trabajar con varias startups a la vez, pero también las startups colaboran entre sí para abordar un reto específico. Es una experiencia muy enriquecedora de “co-opetencia””.



Entre las iniciativas en marcha, encontramos propuestas veganas y de base vegetal;  testeo de nuevos ingredientes; conceptualización y prototipado de nuevos productos basados en proteínas alternativas; la búsqueda de oportunidades de mercado para productos existentes; integración y mejora de procesos para el sistema de donación de alimentos y gestión de excendentes; incluso el escalado e internacionalización. 




Para ser una potencia foodtech es necesario un compromiso a largo plazo, capaz de crear campeones tecnológicos para el día de mañana




Primeras impresiones



A falta de conocer los resultados finales del programa en marzo, las startups participantes y las corporaciones destacan de este programa:




“Es el 1er programa que realmente te ayuda a superar los retos que tienes antes de ser comercial. Ayudarnos a ser comerciales, a lograr esa deseada tracción es realmente el Santo Grial de la Innovación” (Eugene Wang, Sophie’s BioNutrients).



Tiempo y recursos (económicos, humanos, materiales…) para acelerar los pilotos. Velocidad y acelaración, lograr en meses lo que tardarían años por su cuenta (Alejandro Álvarez, Qevana).



Spot&space, es decir foco y espacio en el mercado (Andrea García, Mimic Seafood).




Mesa redonda durante KM Zero Open Innovation Day



Pero no solo las startups encuentran valor, las corporaciones aprecian de KM Zero Venturing:




Especialización y experiencia en foodtech, allá donde es todavía más incipiente, como Latam.



Invertir de forma inteligente en innovación abierta, entrar en el mundo de la innovación colaborativa de la mano de otros agentes con experiencia previa, o simplemente, con otras experiencias, otras visiones, otros planteamientos que compartir y contrastar.



Homologar intereses, metodologías, mejores prácticas y reducir la brecha entre economías desarrolladas y emergentes.



Orientado hacia programas industriales “pensados para realmente hacer cosas y garantizar que los proyectos avanzan”.



Complementar aquello a lo que “no llegan”.





La innovación abierta una mano para la eficiencia y otra para el futuro. Una para la explotación y otra para la exploración. Y un propósito, para saber a dónde vas.




Pero más allá de las primeras impresiones sobre KM Zero Venturing, el Open Innovation Day deja ideas e impresiones que merece la pena apuntar. Aquí algunas de ellas:




La innovación abierta es un espacio para resolver problemas. Pero también el proceso de conectar lo que hacemos con lo que necesitamos, de ajustar el engranaje poniendo las cosas fáciles y que sea congruente con el resto de los departamentos. Es una forma de facilitar aplicaciones concretas de la innovación. De trabajar con el futuro.



Y el futuro será de las “empresas ambidiestras. Con una mano derecha para la eficiencia y una mano izquierda trabajando en lo que la compañía puede llegar a ser. A un lado los procesos de explotación y a otro (y más bien separados) los procesos de exploración. Y un propósito “saber a dónde vas, te puede ayudar a sobreponerte de un presente inesperado. Una gobernanza con métricas orientadas a exploración nos ha permitido que no nos perturbe la incertidumbre y seguir avanzando”, (Ruben Hidalgo, CAPSA Vida).



Hoy en día,  innovación real no es posible sin recursos, pero tampoco sin “salir del polígono”.



Financieramente, las cuentas salen, es más eficiente trabajar para determinadas cosas con startups que internamente. Pero también, favorece la eficiencia una competencia sana de startups, además de la esperable colaboración y la generosidad de conocimiento. Eso sí, siempre que se obvie lo puramente cosmético y el riesgo de hacer por hacer. ¿O le podríamos llamar “inno-washing”?



Nada de esto es posible sin la implicación radical del CEO.



El principal reto para las startups en el campo de las proteínas alternativas es la falta de instalaciones de escalado, y esto afecta especialmente a Asia, también a EEUU, y quizá algo menos a Europa, aunque es algo en lo que vamos a andar escasos. De instalaciones, pero también de talento. El boom del plant- based, de la fermentación aplicada a la alimentación, y -hay que contarlo también- el desarrollo de nuevos fármacos a partir del Covid- están detrás de ello.



La regulación es el elefante en la habitación. Mucho más lenta que la innovación. Aunque parece que algunos nudos se van aflojando en EEUU, en Europa se percibe como un gran reto y una “barrera gigante”.



Alcanzar la fase comercial con ciertas garantías es el auténtico Santo Grial de la innovación. Más allá del producto o el formato.



Las corporaciones no llegan a todo, cierto, pero las startups necesitan pilotos reales, y corporaciones con compromiso e implicación real, a largo plazo.



La percepción del consumidor es la gran incógnita. En realidad, nadie sabe de verdad cómo van a reaccionar.




Al final, KM Zero Venturing va de organizaciones que sienten que “para lograr algo más debemos unirnos más empresas”, que para colocar a España (y el sur de Europa) en el mapa de la industria foodtech y lograr que en 6 años estas regiones sean potencias mundiales en la aplicación de la tecnología en la cadena de valor alimentaria, “es necesario un compromiso a largo plazo, capaz de crear campeones tecnológicos para el día de mañana.”



Deseando ver los resultados del programa en marzo, y cómo esos esfuerzos colaborativos nos acercan a ese ambicioso objetivo. Entre tanto, bienvenidos sean todos los esfuerzos…










Fooduristic’23 es fruto de las conversaciones y las reflexiones de los partners y miembros del ecosistema colaborativo de KM Zero, de los protagonistas de las soluciones a las soluciones del sector alimentario. Puede descargarse en este link.